Pensamiento de Fidel Castro Ruz sobre el Desarme Nuclear

Por Dr. Leyde E. Rodríguez Hernández

Profesor en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa Garcia”. La Habana, Cuba.

La idea del desarme nuclear es de larga data en el pensamiento político de Fidel Castro Ruz. La dimensión de su humanismo universalista radica en la prédica incansable por la salvación del planeta y todo lo creado por el hombre: una maravillosa y única especie capaz de “pensar la paz y el desarme”.

Las concepciones expuestas por Fidel relacionadas con el desarme nuclear, constituyen un amplio acervo político que nos introduce en la compresión de la compleja realidad política y económica internacional, conscientes de los graves peligros y amenazas que acechan la supervivencia de la especie humana.

Es importante enmarcar los enfoques de Fidel, sobre la paz y el desarme nuclear, en la tradición de la cultura política cubana, que tiene en el ideario martiano el principal sostén de la justicia social, la cultura de paz -con dignidad-y una vocación en la que “Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer.”[1]

Y por ser en la que nos tocó nacer hay para con ella un deber más inmediato. Es, además, la que conocemos mejor y por la que podemos trabajar con mayor efectividad, pero siempre con la conciencia de que es solamente una parte del todo. Es lícito y necesario que se ayude a levantar una parte del todo como contribución a la obra mayor de alzar a la humanidad. En la búsqueda de la integración y el equilibrio en la política regional e internacional frente a la creciente codicia, prepotencia y agresividad del imperialismo norteamericano, que – como un aldeano vanidoso- desestima que las armas del juicio vencen a las otras muy poderosas proporcionadas por las nuevas tecnologías aplicadas a los destructivos armamentos de los tiempos modernos.

La Revolución cubana, de Martí a Fidel, ha demostrado que trincheras de ideas, valen más que trincheras de piedras.[2] El contenido ético-humanista del pensamiento político de Fidel, como forjador de la Revolución cubana, es expresión de continuidad del ideario martiano, y se nos muestra en sus múltiples discursos, artículos, entrevistas, mensajes y declaraciones publicadas en la prensa escrita durante décadas de bregar revolucionario por Cuba y la humanidad.

El paradigma[3] Marxista–Leninista está presente en la obra de Fidel concerniente a la paz, contra la carrera armamentista y el desarme nuclear. Los principios teóricos y metodológicos marxistas aparecen en cada uno de los análisis que realiza; ya sea de manera explícita sobre las causas históricas, políticas, económicas, tecnológicas y científicas del surgimiento y desarrollo de las armas nucleares, de las guerras actuales, así como de manera implícita, en sus estudios sobre los problemas globales que amenazan la perpetuación y el avance de la civilización.

Ese conjunto de principios conforman la base teórica de sus proyecciones políticas sobre la paz y el desarme nuclear, resultando de utilidad para la formación de las nuevas generaciones de cubanos, los estudios académicos y la orientación de la opinión pública internacional, en cuanto al curso de las acciones para alcanzar el desarme nuclear.

Las valoraciones de Fidel referidas al desarme nuclear son identificables en los múltiples discursos pronunciados desde 1959, en Cuba y en el extranjero, y en una serie de recientes reflexiones publicadas bajo el rótulo del “compañero Fidel”, que arrojan un acumulado de propuestas paradigmáticas que nutren los objetivos de la política exterior cubana en un período histórico en que la política ha tomado un extraordinario alcance global, con sus consecuencias para todas las naciones e individuos, al margen del tipo de régimen socio-económico de sus respectivas sociedades y de la posición geográfica en que se encuentren.

Como planteamientos a favor del desarme y en su crítica a los monopolios que controlan la industria armamentista y a los peligros de una guerra nuclear, Fidel, en el discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 26 de septiembre de 1960, expresó: “ahora, ¿cuáles son las dificultades del desarme? ¿Quiénes son los interesados en estar armados? Los interesados en estar armados hasta los dientes son los que quieren mantener las colonias, los que quieren mantener sus monopolios, los que quieren conservar en sus manos el petróleo del Medio Oriente, los recursos naturales de América Latina, de Asia, de África; y que, para defenderlos, necesitan la fuerza. Y ustedes saben perfectamente que en virtud del derecho de la fuerza se ocuparon esos territorios y fueron colonizados; en virtud del derecho de la fuerza se esclavizó a millones de hombres. Y es la fuerza la que mantiene esa explotación en el mundo. Luego, los primeros interesados en que no haya desarme son los interesados en mantener la fuerza, para mantener el control de los recursos naturales y de las riquezas de los pueblos, y de la mano de obra barata de los países subdesarrollados. (…)

Luego, los colonialistas son enemigos del desarme. Hay que luchar con la opinión pública del mundo para imponerles el desarme, como hay que imponerles, luchando con la opinión pública del mundo, el derecho de los pueblos a su liberación política y económica.

Son enemigos del desarme los monopolios, porque además de que con las armas defienden a esos intereses, la carrera armamentista siempre ha sido un gran negocio para los monopolios. Y, por ejemplo, es de todos sabido que los grandes monopolios en este país duplicaron sus capitales a raíz de la Segunda Guerra. Como los cuervos, los monopolios se nutren de los cadáveres que nos traen las guerras.

Y la guerra es un negocio. Hay que desenmascarar a los que negocian con la guerra, a los que se enriquecen con la guerra. Hay que abrirle los ojos al mundo, y enseñarle quiénes son los que negocian con el destino de la humanidad, los que negocian con el peligro de la guerra, sobre todo cuando la guerra puede ser tan espantosa que no queden esperanzas de liberación, de salvarse, al mundo”[4]

Como hemos visto, el pensamiento de Fidel es expresión de una ética progresista y revolucionaria, que se propone no solo interpretar la problemática internacional, sino transformarla con una profunda inspiración emancipadora. Pero esta visión redentora choca directamente con la posibilidad de la autodestrucción del planeta, por el estallido de una devastadora guerra nuclear o el paulatino daño que produce al ecosistema el acelerado cambio climático mundial.

La amenaza de una guerra nuclear y el cambio climático global son el resultado directo de un inusitado e irracional modo de producción capitalista que en el siglo XX, y hasta hoy, exacerbó un armamentismo que tomó su mayor auge en el contexto de un Complejo Militar-Industrial estadounidense cada vez más y más imponente, después de 1945, arrastrando en esa lógica suicida a sus principales aliados europeos, pero también a la Unión Soviética (Rusia), China, India, y a otros actores de menor dimensión territorial o protagonismo internacional, ubicados en Asia, Medio Oriente y África.

Al respecto, el líder histórico de la Revolución cubana esbozó que “se inició la Guerra Fría y la fabricación de miles de armas termonucleares, cada vez más destructivas y precisas, capaces de aniquilar varias veces la población del planeta. El enfrentamiento nuclear sin embargo continuó; las armas se hicieron cada vez más precisas y destructivas. Rusia no se resigna al mundo unipolar que pretende imponer Washington. Otras naciones como China, India y Brasil emergen con inusitada fuerza económica. Por primera vez, la especie humana en un mundo globalizado y repleto de contradicciones ha creado la capacidad de destruirse a sí misma”[5]

El pensamiento de Fidel coincide con el de V. I. Lenin, cuando este último legó a la teoría marxista, a principios del siglo XX, ya en la época del imperialismo,[6] que “el militarismo es el resultado del capitalismo. Es en sus dos formas, una manifestación vital” del capitalismo: como fuerza militar utilizada por los Estados capitalistas en sus choques externos y como instrumento en manos de las clases dominantes.[7]

Fidel, en la segunda década del siglo XXI, explicó a un grupo de periodistas que “el imperialismo y sus aliados han convertido la industria militar en el sector más próspero y privilegiado de su economía. Cada día se publica alguna noticia sobre los más increíbles artefactos para destruir y matar; se elaboran códigos para su empleo; los derechos de la persona, elaborados durante siglos, han sido barridos. Matar y destruir, sin límite alguno, es su filosofía. Como es lógico, tal actitud provoca la reacción de los países adversarios con suficiente desarrollo técnico y científico para fabricar las armas capaces de contrarrestar, e incluso superar tales armas.[8]

Para Fidel, “cuando las supuestas amenazas del comunismo han desaparecido y no quedan ya pretextos para guerras frías, carreras armamentistas y gastos militares, ¿qué es lo que impide dedicar de inmediato esos recursos a promover el desarrollo del Tercer Mundo y combatir la amenaza de destrucción ecológica del planeta?[9]

Todo lo que significó de negativo la desintegración de la URSS y del campo socialista, para la causa de la paz y el desarme nuclear quedó expuesto por Fidel de la manera siguiente: “(…) Al socialismo había que perfeccionarlo, no destruirlo, los únicos que salieron gananciosos con la destrucción del socialismo fueron los países imperialistas. (…) Creo que sí había que luchar por la paz, habría que luchar por el desarme, y pienso que un mundo más sabio habría luchado por alcanzar a través de negociaciones lo que pudo conseguirse sin la disolución y sin la desintegración de la Unión Soviética. (…)

Digo que se habría podido concebir la paz; pero, bueno, hubo una competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética en la carrera armamentista. Y todo el mundo conoce hoy que la estrategia de Reagan fue la estrategia de arruinar a la Unión Soviética, imponiéndole una carrera armamentista que iba más allá de sus posibilidades económicas.

No solo se equivocaron los dirigentes soviéticos, se equivocaron los dirigentes mundiales, porque no fueron capaces de luchar por una paz verdadera sin desintegrar países enteros, cuyas consecuencias no se sabe todavía cuáles serán”. [10] Como derivaciones de esos hechos, en las últimas décadas, un nuevo periodo de desequilibrio estratégico-militar y de guerras imperialistas, conducidas por los Estados Unidos, azotaron la estabilidad, el orden y la paz internacional, impidiendo así el desarme nuclear.

A continuación expondré, en forma de breves mensajes, algunas de las principales ideas o frases contenidas en los discursos y las reflexiones en las que Fidel ha manifestado sus criterios vinculados al fenómeno de las armas nucleares, y la consecuente lucha que debemos librar por la paz y el desarme nuclear:

· Ningún país grande o pequeño tiene el derecho a poseer armas nucleares.

· La existencia de las armas nucleares es uno de los más graves peligros que amenazan la existencia de nuestra especie.

· No cometeré la ingenuidad de asignar a Rusia o a China la responsabilidad por el desarrollo de este tipo de armas, después de la monstruosa matanza de Hiroshima y Nagasaki, ordenada por Truman, tras la muerte de Roosevelt.

· La destrucción es la única garantía de que las armas nucleares no puedan usarse, por los estados ni por nadie.

· La única solución es el desarme general y completo bajo estricta verificación internacional.

· Para sobrevivir, es imprescindible un salto en la conciencia de la humanidad.

El nuevo tratado START, suscrito en Praga en el mes de abril del 2010, entre las mayores potencias nucleares, no implica más que ilusiones, con relación al problema que amenaza a la humanidad.

Las soluciones acordadas de forma multilateral constituyen el único método viable de abordar los asuntos relacionados con el desarme y la seguridad internacional.

Alrededor de 25 000 armas nucleares en manos de fuerzas aliadas o antagónicas dispuestas a defender el orden cambiante, por interés o por necesidad, reducen virtualmente a cero los derechos de miles de millones de personas.

El “invierno nuclear”, inconciliable con la supervivencia humana, sería la consecuencia del empleo de un reducido porcentaje de las armas nucleares acumuladas por las potencias que las poseen.

Israel, que con la ayuda y la cooperación de Estados Unidos fabricó el armamento nuclear sin informar ni rendir cuenta a nadie, hoy sin reconocer la posesión de estas armas, dispone de cientos de ellas. Para impedir el desarrollo de las investigaciones en países árabes vecinos atacó y destruyó los reactores de Iraq y de Siria. Ha declarado a su vez el propósito de atacar y destruir los centros de producción de combustible nuclear de Irán.

A fin de impedir la proliferación nuclear, Israel puede acumular cientos de ojivas nucleares mientras Irán no puede producir uranio enriquecido al 20 %.

Gracias a la posesión de las armas de destrucción masiva es que Israel ha podido desempeñar su papel como instrumento del imperialismo y el colonialismo en esa región del Medio Oriente.

Crece igualmente la tensión en torno a Rusia, país de incuestionable capacidad de respuesta, amenazada por un supuesto escudo nuclear europeo. [11]

Mueve a risas la afirmación yanqui de que el escudo nuclear europeo es para proteger también a Rusia de Irán y Corea del Norte. Tan endeble es la posición yanqui en este delicado asunto, que su aliado Israel ni siquiera se toma la molestia de garantizar consultas previas sobre medidas que puedan desatar la guerra.

Es realmente inusitado observar una nación (se refiere a Estados Unidos) tan poderosa tecnológicamente y un gobierno tan huérfano a la vez de ideas y valores morales.

En estas reflexiones encontramos una guía para la acción concertada en el ámbito político-diplomático, con el propósito de sensibilizar a amplios y diversos sectores sociales sobre la necesidad de lograr el desarme nuclear. En cada pensamiento hay un motivo de rigor para comenzar un dinámico proceso de negociaciones internacionales que interrumpa la peligrosa ruta que nos conduce inexorablemente al desastre nuclear, el que también podría ocurrir no necesariamente por el desencadenamiento de un conflicto violento entre estados poseedores de estos tipos de armas.

Del permanente optimismo de las ideas de Fidel y su inquebrantable fe en el progreso del hombre, que es capaz de conducirse por el conocimiento y menos por los instintos, se afirma, sin dogmatismo, que la guerra no es una calamidad natural, como un huracán, una sequia, una plaga. La guerra no es un acto de Dios. La guerra es una enfermedad social engendrada por las sociedades explotadoras y desplegadas a su máxima expresión en la época histórica de la barbarie imperialista. La guerra la hacen los hombres y por consiguiente los hombres la pueden evitar. La hacen los hombres y ellos la pueden eliminar, si cesan los egoísmos, si cesan los hegemonismos, si cesan la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño, como razonó Fidel hace 21 años en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Rio de Janeiro.[12]

Sin embargo, “mientras los polos se derriten velozmente, el nivel de los mares sube por el cambio climático, inundando grandes áreas en unas pocas decenas de años, todo lo cual supone que no habrá guerras, (incluyendo la nuclear) y las sofisticadas armas que se están produciendo a ritmo acelerado no se usarán nunca. ¿Quién los entiende?”[13] Evidentemente a los hombres, en el curso de una de las crisis sistémica y multidimensional de las más graves que haya conocido el sistema capitalista. “Nuestra época que se caracteriza por el avance acelerado de la ciencia y la tecnología. Estemos o no conscientes de ello, es lo que determina el futuro de la humanidad, se trata de una etapa enteramente nueva. La lucha real de nuestra especie por su propia supervivencia en todos los rincones del mundo globalizado”.[14]

En resumen, el pensamiento político de Fidel es una fuente que nos ilumina para luchar de forma consecuente por el desarme nuclear, sabiendo que no significa una campaña o una retórica coyuntural, porque es desafiar poderosas fuerzas e intereses que desprecian a la humanidad en su conjunto e impiden la construcción de un equilibrio justo y respetuoso entre las naciones. En las condiciones de una tiranía impuesta al mundo por Estados Unidos y sus poderosos e incondicionales aliados en dos temas: la guerra nuclear y el cambio climático[15], dejar el desarme nuclear para mañana será demasiado tarde. Sería hacer, dijo Fidel, lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.[16]

Muchas gracias.

Notas

[1] José Martí. Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. Véase también de Rolando López del Amo, El equilibrio del mundo según José Martí”. http://www.cubarte.cult.cu/periodico/opinion/el-equilibrio-del-mundo-segun-jose-marti/24080.html: 28-01-2013

[2] Véase de José Martí. Nuestra América. Edición Crítica. Centro de Estudios Martianos/Casa de las Américas. P. 13.

[3]Thomas Kuhn. La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica. Trad. De Agustín Contin, Argentina, 2004. Para Kuhn, un paradigma científico es un conjunto coherente de modelos, conceptos, conocimientos, hipótesis y valores estrechamente vinculados. Hay una revolución científica cuando un marco conceptual (paradigma) es remplazado por otro. El Marxismo es uno de los influyentes y fuertes paradigmas de la Teoría de las Relaciones Internacionales del siglo XX, por su propuesta emancipadora y contra-hegemónica, frente al pensamiento dominante del Liberalismo y el Realismo político en dicha disciplina académica.

[4] Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en New York, el 26 de septiembre de 1960. http://www.cuba.w/gobierno/discurso.

[5] Reflexión “Los peligros que nos amenazan”, Periódico Granma, 8 de marzo de 2010, p. 2.

[6] Véase sobre el imperialismo de V.I. Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo. Editorial Progreso, Moscú, 1977.

[7] V. I. Lenin, “El militarismo belicoso y la táctica antimperialista de la socialdemocracia”, Obras Completas, Segunda Edición, Buenos Aires, Tomo 4, 1968, p. 331; y sobre las primeras armas que revolucionaron el arte militar, véase de Federico Engels, “La táctica de la infantería y sus fundamentos materiales /1700-1870” en: Anti-Dührin, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1961, p. 409.

[8] Entrevista ofrecida por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a la prensa nacional después de ejercer su derecho al voto por los candidatos a diputados a la Asamblea Nacional de Cuba, el 3 de febrero de 2013. Periódico Granma, 12 de febrero de 2013, p. 4.

[9] Discurso pronunciado en Rio de Janeiro por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, el 12 de junio de 1992. Periódico Granma, 27 de enero de 2012, p. 7.

[10] Discurso en la clausura de V Fórum de Ciencia y Técnica, Periódico Granma, 21 de diciembre de 1995. p. 5

[11] Sobre esta problemática, véase de Leyde E. Rodríguez Hernández, “La Defensa antimisil de los Estados Unidos. Editorial Publibook, París, 2010.

[12] Discurso pronunciado en Rio de Janeiro por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Ibídem.

[13] Intervención del Líder Histórico de la Revolución cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz durante la Sesión de constitución de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Periódico Granma, 25 de febrero de 2013.

[14] Reflexiones del compañero Fidel: “Lo que Obama conoce”. Periódico Granma, 28 de abril de 2012, p. 2.

[15] Véase en reflexiones del compañero Fidel: “La marcha hacia el abismo”. Periódico Granma, 6 de enero de 2012, p. 2

[16]Discurso pronunciado en Rio de Janeiro por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Ibídem.

Publicado el 19 de marzo de 2013 en Desarme nuclear, Fidel Castro Ruz, Pensamiento. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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