Observando el Medio Oriente desde el Caribe. CAMBIOS POSITIVOS EN EL BALANCE DE LA SITUACIÓN ESTRATÉGICA INTERNACIONAL.

Ernesto Gomes Abascal Colaborador del MovPaz

Ernesto Gomes Abascal
Colaborador del MovPaz


Por Ernesto Gómez Abascal –

Hace casi dos años, publiqué un artículo donde afirmaba que los acontecimientos bélicos que por ese entonces se iniciaban en Siria, podrían producir un cambio en el balance de la situación política internacional. Hoy, la vida parece darnos la razón.
A finales del siglo pasado, la llamada “Guerra Fría”, había concluido con la desaparición de la Unión Soviética y los países socialistas de Europa. En Washington se proclamaron vencedores y dieron a conocer su nuevo plan de dominación mundial: “El Proyecto para el Nuevo Siglo Americano”.
Éste, en síntesis, incluía: el control del Medio Oriente considerado en su extensión más amplia, que reúne las características de poseer las mayores reservas de petróleo y gas y mantener una posición geográfica estratégica; la liquidación de aquellos gobiernos que se opusieran a sus intereses; y con ello evitar la posibilidad de que surgieran nuevas grandes potencias rivales. También se incluía la concepción de la guerra preventiva; la práctica del unilateralismo, y el desconocimiento de la ONU cuando no fuera posible doblegarla.
Desde entonces, estas ideas han sido las que han predominado en las mentes de los políticos estadounidenses, los estrategas neoconservadores y sionistas, ya fueran republicanos o demócratas. En realidad, como ha afirmado recientemente el politólogo Noam Chomsky, en ese país existe un solo partido con dos facciones.
El grupo de delincuentes políticos que llegó al gobierno con George W. Bush a principios del 2001, había participado en la elaboración de este proyecto y estaban vinculados a Israel y a las ideas sionistas mediante negocios e ideología: Donald Rumsfeld, Dick Cheney, Paul Wolfowitz, Richard Perle, John Bolton, Elio Cohen, Lewis Libby, Dov Zekheim, Stephen Carbone y otros.
El ataque a los edificios del World Trade Center en New York y al Pentágono en Washington, les vino como anillo al dedo para poner en práctica sus ideas a través de lo que llamaron: “la guerra contra el terrorismo”.
Con esos objetivos, en mayor o menor magnitud, han iniciado varias guerras: Afganistán, país en el que todavía están empantanados; Iraq, de donde han debido retirarse sin lograr sus propósitos; Somalia, sumida en la anarquía; Libia, donde la aviación de la OTAN destruyó buena parte de la infraestructura y asesinó a miles de personas bajo la consigna de que los estaban protegiendo, convertida ahora en un caos incontrolable.
Hace tres años estalló la sublevación o Intifada en varios países de la región iniciada con protestas masivas en Túnez y se extendieron contra otros gobiernos corruptos, represivos, antidemocráticos y proimperialistas, que también tenían en común las demandas de sus pueblos por mejoras sociales en temas como educación, salud y empleo. Rápidamente estas trataron de ser desvirtuadas por los Estados Unidos, sus agentes en la región y los aliados de la OTAN, para salvar a sus títeres y derrocar a los gobiernos y fuerzas políticas que históricamente se han enfrentado al afán hegemónico y expansionista del imperio-sionismo.
La falsa “guerra contra el terrorismo” proclamada antes por George W. Bush, trataron entonces de disfrazarla con el ropaje de “la primavera árabe” y cuando todavía no habían concluido su obra destructora en Libia, ya estaban iniciando las acciones agresivas contra Siria, país al que tenían bloqueado y sancionado por resoluciones del Congreso desde los años noventa. La congresista sionista de origen cubano, Ileana Ross Lehtinen, amiga personal del criminal de guerra Ariel Sharon, y protectora de la mafia terrorista con sede en Miami, se distinguió en demandar la aprobación de sanciones contra Siria e Irán. Después del ataque a Libia, quedaba claro que el objetivo era liquidar la alianza de Irán-Siria-Fuerzas Patrióticas Libanesas, con Hizbulá al frente.
Sin embargo cometieron serios errores de cálculo y sobrevaloraron sus posibilidades y las de sus títeres aliados. Es verdad que el poderío en armas y recursos militares y económicos de EEUU, los miembros de la OTAN y las petromonarquías del Golfo, son muy superiores a las de los países que no están dispuestos a doblegárseles y les hacen resistencia. Sin embargo, el dinero y las armas no lo deciden todo en esta vida. Existen principios y valores como el patriotismo, el honor, la dignidad, la justicia y la defensa de la independencia nacional que puestos en la balanza, pesan mucho más que los anteriores.
EEUU y sus aliados, se vienen desgastando ya por más de dos años, en una guerra que no pueden ganar en Siria. Para tratar de terminarla, Obama inventó la falsa historia del uso de armas químicas, lo que supuestamente le permitiría utilizar su poderosa aviación y cohetería. Pero la gran potencia imperialista ha perdido ya toda credibilidad y buena parte del mundo se dio cuenta de que era la misma historia de mentiras de las armas de destrucción masiva de Saddan Hussein que nunca existieron; el invento del ataque vietnamita en el Golfo de Tonquín; el genocidio en Benghazi nunca probado; y hasta recordaron la explosión del acorazado yanqui, USS Maine, en 1898 en el puerto de La Habana, que utilizaron entonces para apoderarse de Cuba, Filipinas y Puerto Rico, en momentos que iniciaban su carrera como imperio.
Los signos de la decadencia de este, sin embargo, son ahora cada vez más evidentes. Aun cuando mantienen su gran capacidad de destrucción, ya no pueden lograr sus objetivos de dominación ni controlar los países que atacan. Para tratar de destruir a sus oponentes, han acudido incluso a promover guerras sectarias utilizando jihadistas y takfires, de la misma línea de los que según ellos, atacaron las Torres Gemelas en New York y el Pentágono en Washington, quienes apoyados por las monarquías wahabitas del Golfo, luchan ahora con los mismos objetivos y métodos terroristas del imperio, sus socios de la OTAN y la entidad sionista. El propio pueblo estadounidense está tomando conciencia de ello y Obama está en su más bajo nivel de popularidad, es un presidente desgastado, en manos de los verdaderos poderes de la oligarquía militar-financiera, dominada en gran parte por los sionistas.
Sin embargo, los cambios en la correlación internacional de fuerzas se precipitan. Mientras la crisis económica que afecta tanto a EEUU como a buena parte de sus aliados europeos se extiende y no acaba de ser superada, China continúa ascendiendo en dirección a posesionarse como la primera potencia económica mundial. Rusia recupera posiciones y ha demostrado que puede jugar un activo papel político para frenar las locuras bélicas de los dirigentes del imperio y de los sionistas. Su firmeza en el Consejo de Seguridad, junto a la R.P.China, no solo ha impedido las acciones bélicas aventureras, sino que ha hecho recuperar cierta confianza en la capacidad de la ONU. Sus acciones han jugado un papel decisivo en las negociaciones para una solución del conflicto en torno al desarrollo atómico pacífico de Irán.
Y no solo en el orden político Moscú está jugando un nuevo papel estabilizador. En el plano militar ha sido muy importante su apoyo a Siria e Irán. La movilización de su flota de guerra hacia el Mediterráneo oriental, jugó un papel de disuasión ante la decisión de Obama de atacar a Damasco. Otros hechos recientes deben tenerse en cuenta: la visita de sus ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa a El Cairo, acompañados de la llegada al puerto de Alejandría del buque insignia de su flota de guerra, Varyat, y el posible suministro de armamentos, cuando desde Washington anuncian la suspensión de estos. El recorrido de su más poderoso barco lanza misiles, Moskva, por el mar Caribe; y el reinicio de los vuelos de los modernos bombarderos estratégicos TU-160, que en sus reconocimientos electrónicos frente a la costa este estadounidense, llegan hasta aeropuertos de países amigos en América Latina. En la época de la Unión Soviética, estos vuelos eran realizados por los ahora más atrasados TU-95, que aterrizaban semanalmente en La Habana.
Las fuerzas que representan los poderosos países agrupados en el BRICS, influyen igualmente en la creación de un nuevo balance internacional, así como el surgimiento de gobiernos latinoamericanos que se unen en organismos como la ALBA, el MERCOSUR y la COMUNIDAD DE ESTADOS LATINOAMERICANOS Y CARIBEÑOS, ─ahora presidida por Cuba─, caracterizados por una política integracionista e independiente, alejada de la voluntad hegemonista de Washington.
No significa esto que regresemos a los tiempos de la Guerra Fría, pero sí parece que se abre paso un nuevo mundo multipolar, donde el imperio no pueda seguir desconociendo las normas más elementales de la legalidad internacional y actuando como un verdadero rufián o matón de barrio.
Desde el Caribe percibimos estos positivos cambios y también los alentamos.

La Habana
Diciembre 1, 2013.

Publicado el 2 de diciembre de 2013 en Noticias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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