CÓMO SE ORIGINÓ LA CRISIS HUMANITARIA EN SIRIA

Por Manuel E. Yepe

La tragedia humanitaria que ha sido la guerra civil en Siria ha obligado a más de dos millones de ciudadanos a buscar refugio en países vecinos, junto a los muchos miles de víctimas fatales que ha dejado. No ha sido un conflicto espontaneo sino resultado de una estrategia encaminada a desangrar a ese país formulada por los gobiernos de Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita y algunos socios regionales desde al menos 2007.

Así lo demuestra el periodista Tony Cartalucci en un trabajo publicado en septiembre de 2013 por la revista digital Activist Post, comentando un artículo de la NBC News titulado “La gran tragedia de este siglo: más de 2 millones los refugiados expulsados de Siria”.

Los medios de prensa corporativos occidentales han hecho ver que la singular sucesión de manifestaciones “pro-democracia” en el Medio Oriente, se hicieron violentas espontáneamente, a causa de la represión brutal de los gobiernos de los países donde ocurrieron como parte de la llamada “primavera árabe”.

En verdad, denuncia el periodista, las manifestaciones fueron una tenue cortina de humo tras las cuales extremistas armados con respaldo extranjero tomaron las calles y campos para ejecutar masacres sectarias previamente concebidas, como ocurrió en Siria.

A continuación, Cartalucci ofrece una cronología que ilustra la verdadera causa del conflicto.

En 1991, Paul Wolfowitz, entonces subsecretario de Defensa, instruye al General Wesley Clark que Estados Unidos tiene entre 5 y 10 años para “limpiar los viejos regímenes ex dependientes de la URSS (Siria, Irán, Irak), antes de que surja una próxima gran superpotencia a desafiarnos.”

En 2001, por revelaciones del General Wesley Clark se conoce de un plan secreto de Estados Unidos llamado a atacar y destruir los gobiernos de siete naciones: Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán.

En 2002, el Subsecretario de Estado de EEUU, John Bolton, declara a Siria miembro del “eje del mal” y advierte que ” Estados Unidos podría tomar medidas” contra el gobierno de ese país.

En 2005, la National Endowment for Democracy, entidad que es conocidamente fachada de la CIA, organiza e implementa la “revolución del cedro”, directamente encaminada a socavar la influencia en Líbano de Siria e Irán a favor de grupos respaldados por Occidente, en particular la facción política de Saad Hariri.

En 2005, Ziad Abdel Nour, un asociado al equipo de asesores de la administración Bush financiado por el Departamento de Estado norteamericano admite que “los regímenes sirio y libanés serán cambiados. Si será por un golpe militar o de cualquier otra cosa, no se sabe… trabajamos en ello con la administración Bush”.

En 2006, Israel intenta, pero no logra, destruir a Hezbollah en el Líbano mediante un prolongado bombardeo aéreo que dejó miles de muertes de civiles.

En 2007, según reveló el afamado periodista Seymour Hersh en el New Yorker, Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita, Saad Hariri en el Líbano, así como el brazo armado de la Hermandad Musulmana siria, estuvieron organizando, armando, entrenado y financiando a un frente de sectarios extremistas, muchos de los cuales tenían vínculos directos con Al Qaeda, operando en Líbano y Siria. La meta era crear y explotar una división sectaria entre musulmanes suníes y chiitas.

En 2008, el Departamento de Estado norteamericano comienza a entrenar, financiar y equipar redes de “activistas” a través de su “Alianza de Movimientos juveniles” en la que los futuros líderes de protestas de la “primavera árabe”, incluyendo los del “Movimiento 6 de abril” de Egipto fueron llevados a Nueva York, Londres y México, antes de ser entrenados en Serbia y regresados luego a casa para comenzar los preparativos para el 2011.

En 2009, el Instituto Brookings publicó un informe en el que admitía que la administración Bush “desalojó” a Siria del Líbano sin construir un fuerte gobierno libanés que lo reemplazara, que Israel golpeó a un naciente programa nuclear sirio, y enfatiza en la importancia de neutralizar la influencia Siria antes de emprender cualquier ataque contra Irán.

Entre 2009 y 2010 el gobierno de EEUU presupuestó $ 50 millones para reclutar y entrenar en diferentes partes del mundo “activistas” para el trabajo clandestino. Una reunión celebrada en el Medio Oriente reunió a 5.000 activistas de Túnez, Egipto, Siria y Líbano que regresaron a sus países con el objetivo de entrenar a sus colegas.

En 2011 los equipos de “activistas” así entrenados, financiados, armados y equipados regresaron a sus respectivos países en el mundo árabe para promover un “efecto dominó” de protestas, vandalismo, incendios y “francotiradores en la azotea”. Comienzan atacando a los manifestantes y fuerzas de seguridad sirias. Con un esquema táctico similar al desplegado en Libia, en Estados Unidos, varios congresistas amenazan a Siria con una intervención militar. Es visible que lo que estamos resenciando en Siria hoy es sólo la última etapa de un plan de larga duración para dividir y destruir a la región, dejando a Occidente como la única potencia hegemónica regional, concluye Cartalucci.

Enero 17, 2014.

Publicado el 20 de enero de 2014 en Noticias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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