LA GUERRA A TRAVÉS DE LOS MEDIOS DE INFORMACIÓN.

Por Ernesto Gómez Abascal
Colaborador del MovPaz

La utilización de las campañas de prensa para lograr objetivos políticos, económicos o de cualquier otro tipo, no es nada nuevo, pero con la llegada y la introducción masiva de modernas tecnologías de comunicación, la utilización de la información como arma de guerra, ha pasado a ocupar un lugar preeminente.

Durante el pasado siglo XX, los jefes militares, por lo general planificaban el inicio de las hostilidades mediante un ablandamiento de las posiciones enemigas utilizando masivos bombardeos aéreos o de la artillería. Hoy, los dirigentes políticos, en especial los de las grandes potencias, cuentan con instituciones especializadas en guerras mediáticas. Ellas son las responsables de llevar al campo enemigo las ideas que supuestamente crearán las premisas para su derrota y para tratar de convencer a la opinión pública internacional de que la criminal e ilegal acción que emprenderán, persigue defender la libertad, la democracia, los derechos humanos….

Cuba posee una larga experiencia gracias al interés estadounidense de impedir su independencia y apoderarse de nuestro territorio, tan cercano a sus costas y al cual concedían (y conceden) un valor estratégico. A finales del siglo XIX, cuando después de casi treinta años de lucha, los patriotas cubanos tenían al borde de la derrota al colonialismo español, el gobierno estadounidense intervino militarmente para impedirlo. Al menos dos años antes del desembarco de sus tropas y de declararle la guerra a España, la prensa yanqui, especialmente los periódicos New York Journal y New York World, lanzaron una furibunda campaña dirigida a crear condiciones para el inicio del conflicto, el cual sería calificado por Vladmir Ilich Lenin, como la primera guerra imperialista.

Cuando la revolución dirigida por Fidel Castro derrotó a la dictadura pro imperialista de Fulgencio Batista y llegó al poder el 1ro. de enero de 1959, no perdieron mucho tiempo antes de lanzar una feroz campaña para desprestigiarla y utilizaron todos sus poderosos medios para acusarla de dictadura, represiva y tratar de impedir se hiciera justicia con los asesinos del pueblo, y los torturadores del régimen derrocado. La Revolución lanzó una primera contraofensiva invitando al país a cientos de periodistas y representantes de medios de prensa de todas partes del mundo, especialmente de EEUU, para que presenciaran los juicios y publicaran la verdad de lo que ocurría en el país. Sin embargo, sus propósitos difamatorios persistieron, para dejar al descubierto que su verdadero objetivo era desprestigiar la Revolución, que aun en esos meses iníciales de 1959, solo proclamaba su vocación independentista y justiciera y no había adoptado medidas que afectaran los intereses económicos de Washington.

La prensa cubana, casi toda vinculada a intereses reaccionarios y estadounidenses, rápidamente se sumó a la campaña de difamación orientada desde EEUU, publicando evidentes mentiras y falsedades, en algo muy parecido a lo que ocurre actualmente en Venezuela y otros países latinoamericanos que han emprendido un camino independiente y progresista. El gobierno revolucionario entonces, aprobó una ley mediante la cual otorgaba el derecho a los periodistas y trabajadores de la prensa, a publicar, cuando una información fuera falsa, debajo de esta una nota, que se llamó “coletilla”, donde aclaraban no estar de acuerdo con la información por considerarla dirigida a perjudicar los intereses del pueblo.
La lucha entablada fue de tal intensidad, que los dueños de los periódicos, revistas, publicaciones, radios y televisión, no pudieron resistir la confrontación, cerraron estos medios, que después se continuarían publicando, pero ya en manos de los obreros, y se fueron casi todos a Miami con la esperanza de que el gobierno estadounidense invadiera militarmente a
Cuba y por esa vía volver a instaurar el régimen corrupto anterior. Eso ocurrió hace más de 50 años y casi todos han muerto en la espera volver a Cuba para instaurar de nuevo el corrupto poder mediatico.

Por supuesto que los gobiernos estadounidenses no se conformaron con esta situación y crearon varias emisoras de radio para transmitir especialmente contra Cuba y más adelante inventaron la mal llamada Televisión Martí, en la que malgastaron en estos últimos cincuenta años, cientos de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses en campañas de propaganda a través de estos medios, dirigidas a difamar a Cuba para derrocar la Revolución. Esta situación ha sido más contradictoria, si se tiene en cuenta, que las transmisiones de su canal de televisión no pueden ser captadas en la isla debido a la interferencia técnica que aquí se le hace y al poco interés en ella de nuestro pueblo.

La Revolución Cubana, mediante la cual los intereses populares alcanzaron por primera vez el poder, tuvo que enfrentarse a una batalla donde el enemigo imperialista utilizó todos los medios para tratar de destruirla, no solo la guerra mediática, que lejos de concluir tratan de perfeccionar con todos sus adelantos técnicos y científicos, internet y redes de todo tipo incluidos. Ahora se habla incluso de “drones mediáticos”.

Por supuesto que a Cuba la han acusado y la acusan diariamente a través de cualquier vocero, internauta o blogueros de antidemocrática, de represora de la libertad de prensa, violadora de derechos humanos, etc. Seguimos defendiéndonos como es natural y tratamos de vencer siempre apoyándonos en la verdad y la justicia, que son principios inviolables en nuestra Revolución. Pero tampoco nos acomplejamos y por ello, en todo lo que esté a nuestro alcance, no le abrimos espacio al hipócrita enemigo imperialista, principal represor, y violador de los derechos de los pueblos, así como a sus agentes, para que envenenen y confundan con sus campañas a través de la utilización de sus poderosos medios, equivalentes a “armas de destrucción masiva”, verdaderas armas de guerra. Recientemente hemos visto como utilizan sin ningún pudor, fotos falsas, escenarios fabricados y todo tipo de engaños y subterfugios contra la Revolución Bolivariana.

La Revolución en el poder, si se decide a defender los verdaderos derechos del pueblo y enfrentar al poderoso enemigo imperialista, debe liquidar sin temor a sus destacamentos de avanzada, sus poderosos medios masivos de desinformación. De cualquier forma la van a acusar de antidemocrática, violadora de los derechos humanos y de la libertad de prensa. Ellos cuando están en el poder, no tienen ninguna compasión con el pueblo. Actuemos pues.

Bien lo decía el Che: “Al imperialismo no le podemos dar ni un tantico así”

5 de marzo de 2014

Publicado el 10 de marzo de 2014 en Noticias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: