INTERVENCION DE LA PRESIDENTA DEL CONSEJO MUNDIAL POR LA PAZ SOCORRO GOMES EN LA REUNION CONTINENTAL DE AMERICA-CARIBE, EFECTUADA EN BUENOS AIRES ARGENTINA DEL 12 AL 14 DE MAYO.2014

Socorro Gomes, presidenta el Consejo Mundial
Compañeras y compañeros:

Para mí es un honor clausurar esta reunión regional de las Américas del Consejo Mundial por la Paz que se ha celebrado en Argentina, un país con tantas luchas heroicas por la democracia, la independencia nacional y la justicia social.

Agradecemos a los compañeros del Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos (Mopassol), y, en particular, a la compañera Rina Bertaccini, por auspiciar esta reunión, y al compañero Silvio Platero del Movpaz de Cuba, coordinador regional del CMP.

Los argentinos lucharon contra las dictaduras y los gobiernos neoliberales. Aquí prevaleció en los años 70 del siglo pasado hasta la década de los 80, uno de los regímenes más sangrientos de todo el siglo de las dictaduras militares instauradas por el imperialismo estadounidense en alianza con las clases dominantes locales. La dictadura argentina torturó y asesinó a miles de activistas políticos y cometió delitos atroces contra la humanidad.

Los argentinos también fueron víctimas de uno de los gobiernos neoliberales más sumisos en toda la década de 1990, cuyas políticas a favor del capital financiero internacional devastó al país y depauperó a los trabajadores y al pueblo. Fue en ese período que Argentina adoptó una política de plena sumisión al imperialismo de los EE.UU., la política conocida como “relaciones carnales”, cuando llegó a proponer integrar la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Estamos en el país de la resistencia contra la invasión territorial perpetrada por el Imperio Británico, que por medios violentos ocupó las Islas Malvinas. Apoyamos la lucha del pueblo argentino para la recuperación de esta parte inalienable de su territorio y sumamos nuestra voz a la suya: ¡Las Malvinas son argentinas!

Compañeros y compañeras:

En el momento en que nos reunimos, la humanidad se enfrenta a nuevas amenazas de guerra, con el reciente estallido de conflictos, golpes de Estado e intentos de intervención militar que violan los derechos de las personas, la paz mundial y el derecho internacional.

Recientemente, el Secretario de Defensa de EE.UU., Charles Hagel, defendió la política intervencionista de su país en diferentes partes del mundo, y criticó a aquellos dentro de los propios EE.UU. que prefieren ver al país menos involucrado en conflictos internacionales. En línea con esta visión de la Secretaría de Defensa, se anunció que este año el gobierno destinará más de 600 mil millones de dólares para gastos de guerra. El mismo Secretario de Defensa ha hecho un llamamiento a los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para aumentar su gasto militar y comprometerse con los EE.UU. para hacer frente a la actual crisis internacional.

En este momento, las principales potencias imperialistas -EE.UU. y sus socios de la Unión Europea y la OTAN- están involucrados en la crisis de Ucrania, donde han perpetrado un golpe de Estado en febrero pasado y apoyan a las fuerzas fascistas.

La tensión en el este de Ucrania está llegando a un punto alto. En los últimos meses, la atención internacional se ha volcado en Ucrania. La Europa del Este está reviviendo situaciones de confrontación. Los grandes medios internacionales, guiados por los discursos oficiales de EE.UU. y la Unión Europea (UE), llaman a esta confrontación la nueva Guerra Fría, con lo cual intentan justificar este nuevo episodio de interferencia occidental y la manipulación de una nueva crisis política.

Estos poderes están muy arraigados y tienen como finalidad aislar políticamente a Rusia y rodearla militarmente. Nada de esto se asemeja a la cooperación internacional y el uso de métodos suaves para hacer frente a la crisis, como dice el aparato de propaganda de la administración Obama. La presión, el chantaje y las amenazas son los métodos y tácticas de las potencias occidentales.

Los EE.UU. hacen el juego diplomático, promulgan acuerdos como el de Ginebra en torno a la crisis de Ucrania, pero actúan a favor de las soluciones de fuerza. EE.UU. ha patrocinado un golpe y apoya las acciones del nuevo gobierno de Ucrania, que en convivencia con los nazis y los grupos fascistas comete atentados contra el pueblo y las fuerzas patrióticas. Esto causa la justa revuelta de los pueblos discriminados y oprimidos, que no aceptan la dominación occidental sobre el país y que su territorio se convierta en escenario de las operaciones militares de la OTAN y sea sometido al saqueo económico de los monopolios de la Unión Europea.

En este momento en que estamos aquí reunidos, quisiera reiterar los términos de una declaración que hace poco expresamos sobre los acontecimientos en Ucrania.

En nombre de la Presidencia del Consejo Mundial de la Paz, rechazamos con todas nuestras fuerzas la escalada de acciones militares del gobierno golpista de Ucrania contra los movimientos federalistas en el sur y este del país, así como el apoyo explícito que este gobierno ha estado dando a las acciones criminales de los neonazis.

Se trata de una violación grave de los derechos humanos la masacre que ocurrió el 2 de mayo en Odessa en la Casa de los Sindicatos, donde los manifestantes fueron arrestados en el edificio en llamas, mientras que la salida fue bloqueada por los grupos neonazis. Con profundo dolor, expresamos nuestras condolencias y solidaridad con las familias de las víctimas.

El gobierno ucraniano actual carece de legitimidad, tomó el poder mediante un golpe de Estado orquestado por los EE.UU. y el imperialismo europeo. Detrás de esto está el objetivo de desestabilizar el país e instalar un régimen títere que acordó ampliar la OTAN hasta las fronteras con Rusia. La presencia de las organizaciones ultranacionalistas de inspiración fascista y nazi en el gobierno de Kiev merece el rechazo de todos los amantes de la paz en todo el mundo.

Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de Ucrania en la lucha por sus legítimos derechos.

A pesar de la retórica sobre el “multilateralismo” y el pacifismo, hay una clara militarización de las relaciones internacionales y la hipertrofia de las organizaciones agresivas como la OTAN. Este es uno de los principales aspectos de la situación internacional y el aspecto esencial de la política imperialista para oprimir a los pueblos y garantizar sus intereses de saqueo. El imperialismo de los EE.UU. y sus aliados de la OTAN, permanecen ejerciendo una ofensiva brutal contra las libertades y los derechos fundamentales, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos y las naciones.

Un balance de los principales hechos de la situación internacional muestra eso. A grandes rasgos: la ofensiva para derrocar al gobierno sirio, el fomento de una guerra interna en el país árabe que trajo consecuencias dramáticas; la intervención militar en Libia; la estrategia militar hacia Asia; el nuevo papel de la OTAN; la posición militarista en la península coreana; las amenazas de desestabilización de Venezuela; la política de dos caras con Irán y la lucha del pueblo palestino, y ahora una injerencia directa en la crisis de Ucrania, el fomento de un golpe y el equipamiento de las fuerzas fascistas en actos de abierta provocación contra Rusia, todo ello muestra cómo son falsas las promesas de paz hechas por las grandes potencias.

El mundo es cada vez más inseguro y son graves las amenazas para los pueblos y las naciones que quieren asegurar su independencia. Además de la doctrina de la “guerra contra el terror”, a la que el actual Gobierno de los EE.UU. no ha renunciado y que en la práctica es una doctrina genocida de guerra permanente contra los pueblos, los EE.UU. promueven la creciente militarización del planeta. Bases militares son distribuidas en todos los continentes, y toda su estrategia es mantener su primacía militar, la hegemonía y la dominación política sobre los pueblos y naciones para saquear sus riquezas.

En el mundo actual, bajo la hegemonía del imperialismo, nada indica la prevalencia de tácticas o métodos suaves. El belicismo es una tendencia intrínseca al imperialismo.

Mientras que el escenario se complica en Europa Oriental, la situación sigue siendo delicada en algunas partes de Asia. En un reciente viaje a la región, el presidente de los EE.UU., Barack Obama, hizo desde la capital de Corea del Sur amenazas contra la República Popular Democrática de Corea, instando al país a abandonar sus pruebas nucleares y los misiles balísticos, acusando a Pyongyang de ser la causa de la crisis de la región, además de ratificar la realización de maniobras militares conjuntas con Corea del Sur.

Las tensiones aumentan y la amenaza de conflictos se manifiestan en el mundo, después de la decisión del régimen sionista de Israel de suspender las conversaciones que había mantenido con la Autoridad Nacional Palestina, alegando que la reconciliación entre el Movimiento de Resistencia Islámica Palestina (Hamas) y el Movimiento de Liberación Nacional Palestina (AlFatah), representa una unión de este último con el “terrorismo”.

Compañeras y compañeros:

Aprovecho la ocasión en que estamos reunidos en la región de las Américas del CMP, para informar sobre la celebración en marzo último de la Conferencia del Foro de Belgrado por un mundo de iguales, realizado en Serbia, en el curso del 15 Aniversario de la agresión de la OTAN contra la antigua Yugoslavia.

En esta ocasión, resaltamos la posición de denuncia del CMP de los crímenes que las potencias imperialistas, sobre todo de los EE.UU. y sus aliados de la OTAN, han perpetrado contra una nación soberana: Yugoslavia. El país fue víctima de una agresión monstruosa, una intensa campaña de bombardeos aéreos llevados a cabo durante casi 80 días, lo cual resultó una masacre de cerca de tres mil personas, y dejó a más de 12,500 heridos.

La guerra de la OTAN contra la antigua Yugoslavia fue la primera prueba del nuevo concepto estratégico de la alianza agresiva, que ha establecido el principio de “concepto amplio de seguridad” y su disposición “para intervenir en los conflictos regionales más allá del territorio de los miembros de la OTAN”.

Siempre es imprescindible reflexionar sobre el papel de la OTAN como el principal gendarme a servicio de la política de intervención, militarismo y la guerra de los EE.UU. y la UE. Además de Yugoslavia, la OTAN desempeñó un papel decisivo en la guerra de Afganistán y la intervención militar en Libia.

Durante la crisis en Ucrania y después del referéndum en el que el pueblo de Crimea decidió regresar a Rusia, el Presidente de los EE.UU. y sus aliados europeos blandieron la fuerza de la OTAN y amenazaron con una intervención. La crisis aún no ha tenido su cierre, la situación sigue siendo impredecible y tenemos que ser conscientes de lo que todavía puede suceder. Obama llegó al punto de decir que la OTAN sigue siendo la alianza militar más poderosa del mundo, al igual que advirtió que está lista para realizar una intervención.

La OTAN es responsable de violaciones del derecho internacional y de la degradación del sistema de las Naciones Unidas. La alianza atlántica instiga la carrera de armamentos, la militarización del planeta y causa crisis en los países y regiones del mundo. La estrategia de la OTAN se enfrenta a los objetivos de paz y seguridad, destruye la democracia, los derechos humanos y los logros de la civilización. Por lo tanto, reiteramos la exigencia de la disolución de este pacto agresivo.

Compañeros y compañeras:

Hecho nuevo en la actual situación internacional es el cambio de la situación en Siria, donde el gobierno y las fuerzas patrióticas han logrado éxitos en la lucha contra las fuerzas mercenarias y los grupos terroristas y han eliminado temporalmente el peligro de una intervención extranjera. Hace tres años, comenzó el conflicto interno en Siria, que pronto se convirtió en una operación de intervención de los Estados Unidos, Reino Unido, Francia y las fuerzas regionales como Israel, Arabia Saudita, Turquía y Qatar.

Durante este tiempo, estas potencias imperialistas y las fuerzas reaccionarias locales apoyaron con armas y dinero a los grupos mercenarios y terroristas. Generosamente tratados como “rebeldes” por los medios de comunicación, estos grupos trasformaron las calles, los campos y las ciudades de Siria en el escenario de la destrucción y la muerte. Más de 120 mil personas, la mayoría civiles, murieron durante el conflicto, además de decenas de miles de heridos y mutilados. Hospitales, escuelas, barrios residenciales, iglesias, mezquitas, la infraestructura del Estado, fueron atacados sistemáticamente, creando el caos y el terror entre la población.

A pesar de todo esto Siria resistió y está en pie, y en la actualidad son los EE.UU. y sus aliados los que sienten el amargo sabor de la derrota. Gracias a la fuerza nacional tenaz y las acciones diplomáticas del propio gobierno sirio y las naciones amigas, la intervención militar directa no se consumó. Todas las maniobras a ese efecto formuladas por los EE.UU. y sus aliados han fracasado.

Ahora, ante el fracaso de sus intentos de derrocar al gobierno sirio a través de la guerra, las potencias imperialistas insisten en arruinar la Conferencia de Ginebra 2 y distorsionan la Declaración de Ginebra 1 que establece la responsabilidad de todas las partes, sin excepción, de preservar las instituciones del Estado sirio.

Los ministerios de relaciones exteriores de los EE.UU. y de Europa occidental siguen usando un lenguaje obsceno contra Siria, hacen discursos incompatibles con las normas diplomáticas y el derecho internacional. Por lo tanto, han dado inicio a una furiosa campaña contra el anuncio de la candidatura del presidente Bashar Assad por la reelección y hacen amenazas irracionales.

El pueblo sirio ha mostrado gran valor y coraje en la defensa de su autodeterminación, siendo un ejemplo y esperanza para los pueblos que luchan. Sólo el pueblo sirio tiene que decidir su destino y el futuro de su patria. El pueblo sirio heroico es el depositario de la solidaridad de todos los pueblos del mundo. Su causa de soberanía, justicia y paz vencerá.

Compañeras y compañeros:

En el momento de la reunión de la regional de las Américas del CMP, nuestra atención se dirige a la Venezuela Bolivariana, donde las fuerzas imperialistas, en complicidad con los oligarcas que fueron derrotados políticamente hace 15 años, hacen la contrarrevolución, el intento de golpe de Estado y preparan el terreno para la intervención externa.

Las fuerzas contrarrevolucionarias concentraron su ataque contra el presidente Nicolás Maduro, exigiendo su destitución o renuncia. Especulan con las dificultades objetivas que enfrenta el país. Los golpistas navegan en las aguas turbias de las dificultades que enfrenta el país haciendo la guerra económica.

Pero, el poder bolivariano resiste. En el poder desde hace un año, después de la desaparición de Hugo Chávez, el presidente Maduro lleva adelante la consolidación de la Revolución Bolivariana. Estableció el gobierno en las calles para encontrar soluciones creativas y viables a los problemas apremiantes de la población. Combate la usura, la especulación y los intentos de inestabilidad económica y financiera. Persigue el esfuerzo de integración empujando al ALBA, MERCOSUR, UNASUR y CELAC, y la apertura de nuevas alianzas comerciales y políticas. Y busca las alianzas externas con Rusia, Irán y China.

La Revolución Bolivariana tiene por objeto llevar adelante la lucha por el socialismo, la aplicación de un programa patriótico y de izquierda, democrático-popular y antiimperialista para construir una nación progresista en el territorio latinoamericano, con independencia política, económica, financiera, científica y tecnológica; la lucha contra las desigualdades sociales, el fortalecimiento de la integración regional, el desarrollo del nivel educativo y cultural y la universalización de los derechos sociales.

En ocasión de encontrarse reunida la región de las Américas del CMP, nuestros ojos y nuestros corazones también se dirigen a la siempre solidaria e internacionalista Cuba, hoy inmersa en el proceso creativo del perfeccionamiento de su sistema económico, político y social. Nuestra solidaridad irrestricta en la lucha contra el injusto bloqueo y por la liberación de sus heroicos patriotas encarcelados en Estados Unidos.

Compañeros y compañeras:

Este año se conmemora el centenario de la Primera Guerra Mundial y el 69 aniversario del fin de la Segunda, episodios de los que debemos sacar lecciones para impulsar la construcción de la paz. Para sistematizar estas experiencias, reafirmamos que es inaceptable que los EE.UU. y la UE sigan fomentando los conflictos que pueden resultar tragedias de proporciones graves.

Estas potencias muestran una fuerza colosal que utilizan para conseguir sus objetivos, por lo tanto, para los pueblos sigue vigente la lucha contra estos planes y acciones de carácter imperialista. La lucha de los pueblos con el tiempo demostrará que el imperialismo no es invencible y será derrotado.

Gracias,

Socorro Gomes,

Presidenta del Consejo Mundial por la Paz

Publicado el 28 de mayo de 2014 en Noticias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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