Abelardo Adán: combatiente eterno por la paz

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Hay hombres que a pesar de cuánto hicieron, viven y se marchan en silencio. Abelardo Adán García es uno de esos nombres anónimos para muchos, pero que por la grandeza de su ejecutoria, merece quedar grabado para siempre en el panteón de los cubanos sagrados. Pocos como él, dedicaron tanto tiempo a luchar por la paz.
Por esos buenos oficios del destino tuve la oportuni-dad de conocerlo hace unos meses. Pero más que eso, tuve el privilegio de que me concediera una entrevista única, extraordinaria; la que jamás había concedido a nadie -me afirma su hija Laida-; pues confesó cosas que tenía muy reservadas en el alma.
Lamentablemente, hoy sabemos que fue su última. ¿Lo presentía? Quizá la sabiduría acumulada en tantos años de bregar lo conminó a ofrecerme su postrero aldabonazo; a modo de legado para las sucesivas ge-neraciones, de una voz que siempre se alzó en pos de la justicia y la paz.
Hoy más que nunca atesoro en mi memoria la imagen de aquel encuentro, en el que se mostró como persona juiciosa, afable, humilde, a pesar de sus múltiples méritos y vasta hoja de servicios a la causa revolucionaria.
Allí supe que nació el 8 de noviembre de 1919, y que desde muy temprano fue dirigente de la Juventud So-cialista. También que desde 1949 fungió como repre-sentante de Cuba ante la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, donde llegó a desempeñar el cargo de vicepresidente para América Latina.
Narró su participación en calidad de miembro de la delegación -integrada por notables figuras como Marinello, Guillén, Valdés Vivó, Blas Roca, Alfredo Guevara, Mirta Aguirre, entre otros- que representó a Cuba en el congreso fundacional del primer Consejo Mundial de la Paz. De hecho, al momento de la entrevista, Adán figuraba como el único sobreviviente de la selecta comitiva.
Pero con particular orgullo se refirió a un episodio singular: “Yo permanecí en Europa y pude conocer a Raúl Castro cuando asistió al IV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en Rumanía. En junio de 1953, estuve a punto de regresar a Cuba junto a él, en un barco francés que se demoró en zarpar y por eso vine en avión. Raúl se quedó y volvió poco antes de ir al asalto del Moncada”.
Me habló de su militancia en el Partido Socialista Po-pular y sus días de lucha contra la tiranía batistiana. Entonces le sobrevino la añoranza de la querida esposa Yolanda Pérez Platoni -ya desaparecida y quien siempre lo acompañó-; las anécdotas de sus quehaceres clandestinos; y la valoración al cabo de los años, de cuánto debió sacrificar en persona y familia, por materializar sus ideales. No faltó la alusión a las tareas asumidas a partir del triunfo de 1959, y su constante apego a las actividades pacifistas.
Precisamente, seis décadas después de haber partici-pado en la fundación del movimiento internacional por la paz, Abelardo Adán compartió sus experiencias, y en especial su criterio, de que todavía el imperialismo no retrocede en sus afanes, las armas atómicas están en poder de nuevas potencias, y los riesgos fascistas que enfrentaban entonces están a la orden del día.
La conversación devino en verdadera clase de histo-ria. Sumamente lúcido a pesar de la avanzada edad, recordó cada fecha, cada nombre de compañero, cada hazaña, acumulados a lo largo de nueve décadas de vida. Así como no desaprovechó la oportunidad para aconsejar: “estar al tanto de las opiniones del compa-ñero Fidel, porque no deja de alertar sobre la necesi-dad de promover la paz, sobre todo ante la convulsa realidad de estos tiempos”.
A las puertas de los 95 años, ostentaba el honor de ser el activista más longevo del Movimiento Cubano por la Paz; organización que ya lo tiene entre sus figu-ras memorables.
Recibir esta mañana la lamentable noticia de su fa-llecimiento -ocurrida el 28 de octubre pasado- me conmovió profundamente. Apenas dos horas tardó aquella plática, pero bastó ese corto espacio de tiempo para aprender a admirarlo como persona de bien, a respetarlo como héroe de la Patria, a venerarlo como combatiente eterno por la paz y la soberanía de los pueblos.
(IGOR GUILARTE FONG. Periodista de la Revista BOHEMIA)

Publicado el 5 de noviembre de 2014 en Noticias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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