Archivos Mensuales: agosto 2015

A setenta años del primer genocidio nuclear

Publicado el 5 agosto, 2015 • 15:52 por Redacción Nacional
Por Manuel E. Yepe
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La humanidad recordará por siempre, con tristeza, la forma trágica en que concluyeron las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial en el teatro de operaciones de Asia y el Pacífico. El 6 de agosto de 1945 Estados Unidos hizo estallar una bomba atómica aerotransportada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima para asesinar de manera alevosa a 80 mil personas, cifra que aumentó a 200 mil hasta 1950 a causa de los efectos persistentes de la radiación nuclear.
Tras aquel horrendo crimen de lesa humanidad en Hiroshima, en vez de mostrar su arrepentimiento poniendo fin a semejantes acciones contra civiles, los líderes políticos de Estados Unidos prosiguieron en sus empeños por la dominación del mundo mediante la amenaza del uso de la bomba atómica.
En la segunda ocasión lo hicieron sobre una ciudad aún más poblada, Nagasaki, donde el presidente Harry Truman se convirtió en el asesino de unos 300 mil seres humanos más.
El mensaje era evidente y claro: Estados Unidos poseía un arma terrible y estaba dispuesto a usarla contra cualquier nación que se opusiera a su dominación mundial.
El gobierno del Japón era entonces una dictadura militar que nominalmente encabezaba un Emperador que había aplastado toda disidencia democrática, proscrito al partido comunista y practicado una política exterior sumamente agresiva contra sus vecinos.
En diciembre de 1941, el imperio japonés, que había ocupado una parte considerable de las costas de China, Corea y las colonias francesas de Indochina (Vietnam, Laos y Camboya) cometiendo atrocidades en gran parte de las Indias Orientales Holandesas (Indonesia), atacó a Hawái, una posesión de Estados Unidos.
Pero, no obstante aquellas iniciales victorias, en 1945 Japón era ya un imperio derrotado. Había perdido sus reservas de petróleo y su flota naval había sido destruida. La Alemania nazi, su mayor aliado, se había rendido en mayo.
En junio de 1945, el gobierno de Japón había comunicado a los de Suecia, Suiza y la Unión Soviética su deseo de paz, solicitando, como una única condición para su rendición, que su emperador se mantuviera como jefe nominal de Estado.
No obstante lo anterior, son muchos los que aún hoy aceptan como cierta la mentira con que el entonces presidente estadounidense, Harry Truman, justificó la utilización del arma atómica tras el genocidio. “Hemos utilizado (la bomba atómica) para acortar la agonía de la guerra, con el fin de salvar las vidas de miles y miles de jóvenes norteamericanos”.
Al ser informado de la destrucción total de Hiroshima por aquel bárbaro crimen, el presidente se limitó a calificarlo textualmente como “lo más grande que ha ocurrido en la historia”.
Desde 1945 Estados Unidos ha venido manipulando la cuestión nuclear como amenaza estratégica para su dominación global y su más preciada pieza en el tablero de una incesante carrera armamentista que constituye el más grave peligro para la humanidad y la vida sobre la Tierra.
Durante gran parte de la posguerra, Washington logró imponer a la Unión Soviética una onerosa carrera armamentista a la que fueron incorporadas otras novedades de la técnica militar como los misiles intercontinentales.
Washington, que había concluido la segunda guerra mundial con menos daños materiales que las demás potencias y, por tal motivo relativamente enriquecido respecto a éstas, tenía todas las de ganar en esa carrera.
El presupuesto militar estadounidense, que sobrepasa la suma de los presupuestos militares combinados de todos los demás países del mundo, ha hecho que la deuda total del gobierno estadounidense también supere la deuda externa total del resto de los países del globo.
Washington ha sido capaz, hasta ahora, de evadir las pavorosas consecuencias de tan desastroso manejo de su economía gracias a que goza del privilegio único de poder imprimir su moneda, que aún hoy se mantiene como la principal divisa internacional. Esta ventaja le permite dilatar indefinidamente la liquidación de su enorme deuda y transferir los nocivos efectos de ello al conjunto de la economía global.
Los tratados contra la proliferación de armas nucleares sólo se aplican con rigor a países no incluidos entre los más incondicionales aliados de Estados Unidos. Lo mismo ocurre con los acuerdos sobre prohibición de armas en el espacio, para la evitación de pruebas nucleares y los acuerdos parciales de desarme.
Junto con sus aliados en la organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN), Estados Unidos mantiene una doctrina nuclear de basada en el principio de “Golpear primero (First strike)”, lo que constituye un abierto desafío de la carta de las Naciones Unidas que prohíbe la guerra como una herramienta de la política exterior, quizás el legado más importante, progresista y democrático que dejara a la humanidad la IIGM.
Hoy, aunque la Guerra Fría concluyó hace un cuarto de siglo, las armas nucleares siguen estando en el núcleo de la estrategia imperialista.
A setenta años del genocidio en Hiroshima, la lucha de la humanidad por la paz mundial es más necesaria que en cualquier otro momento anterior de la historia.

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mensaje enviado al Movimiento por la Paz Japones por el 70 Aniversario de los Bonbardeos de Iroshima y Nagasaki.

Jun Chisaka
Director Representativo
Comité Japonés por la Paz

Estimado compañero Chisaka:

En ocasión del 70 aniversario del bombardeo atómico sobre Hiroshima y
Nagasaki, el Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los
Pueblos (Movpaz), desea transmitir al Comité Japonés por la Paz y, por
su conducto, a todo el pueblo japonés amante de la paz, sus
sentimientos de amistad y solidaridad.
Se cumplen siete décadas de aquella artera agresión que conmocionó y,
aún hoy, conmociona a toda la humanidad y por la cual el pueblo
japonés continúa sufriendo en el recuerdo y las secuelas dejadas a sus
víctimas.
Las fuerzas en el mundo amantes de la paz se movilizan para
conmemorar, condenar una vez más este genocidio y para exigir, con más
fuerza aún, el desmantelamiento de todas las armas nucleares y el cese
de las agresiones por la carrera armamentista instigadas por el
imperialismo estadounidense y sus aliados.
En nuestra región de América Latina y el Caribe, primera zona libre de
armas nucleares en el mundo, y refrendada como Zona de Paz por la
Declaración de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe
(CELAC) en su Cumbre de Jefes de estado y de Gobierno realizada en La
Habana, en enero de 2014; las organizaciones pacifistas vinculadas al
Consejo Mundial por la Paz se aprestan a realizar múltiples
actividades para recordar la fecha.
En este sentido, el Movpaz junto al pueblo cubano, desarrollará
también un conjunto de actividades con distintos sectores de la
sociedad en las que reafirmaremos que un mundo sin guerras, ni armas
nucleares y con Paz, es posible.
Estamos seguros de que este aniversario devendrá momento importante en
nuestra lucha común por el desarme general y completo y servirá como
un nuevo impulso para multiplicar el número de personas que se sumen a
esa noble tarea en defensa de la Paz mundial.
La ocasión es propicia para reiterarles nuestros votos solidarios y de
éxitos en las actividades conmemorativas que se ha planteado el Comité
Japonés por la Paz para recordar esta efeméride.
Con un fuerte saludo de Paz,
Silvio Platero Yrola
Presidente Movpaz, Cuba

Mensaje enviado al Movimiento por la Paz Japones por el 70 Aniversario de los Bonbardeos de Iroshima y Nagasaki

Jun Chisaka
Director Representative
Japanese Peace Committee

Dear comrade Chisaka:

On the occasion of the 70th anniversary of the nuclear bombardment
over Hiroshima and Nagasaki, the Cuban Movement for Peace and
Sovereignty of the Peoples (MovPaz, the Spanish acronym) wishes to
convey its feelings of affection and solidarity to the Japanese Peace
Committee, and through it, to all Japanese peace-loving people.

Seven decades have gone by since that treacherous aggression that
moved, and still today continues to move the entire humankind, and
because of which the Japanese people continues to suffer with the
memories and sequels left to its victims.

The peace-loving world mobilizes to commemorate that genocide and to
demand, with even more strength, the dismantling of all nuclear
weapons and the end of the arms race incited by the imperialism of the
United States and its allies.

In our region of Latin America and the Caribbean, declared first free
of nuclear weapons zone in the world and confirmed as Zone of Peace by
the Declaration of the Community of Latin American and Caribbean
States (CELAC, its Spanish acronym) during its summit of heads of
state and government celebrated in Havana in January 2014, many
activities will be performed to recall the date.

In Cuba, MovPaz, side by side with the Cuban people, will also develop
an important group of activities on the occasion of this 70th
anniversary, in which we will reaffirm that a world without wars or
nuclear weapons and with Peace is possible.

We are convinced that this anniversary will become an important moment
in our common struggle in favor of general and complete disarmament,
and will serve as a new boost to multiply the number of persons who
join that noble task in defense of world Peace.

The occasion is suitable to reiterate our wishes of solidarity and
success in the commemorative activities scheduled by the Japanese
Peace Committee.

Silvio Platero Yrola
President Movpaz
Cuba

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