¿GOBERNADOR, EMBAJADOR, DE QUÉ?

De: juan carlos mas
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¿GOBERNADOR, EMBAJADOR, DE QUÉ?
Juan Carlos Mas C.
Fue en mayo de 1971, cuando Omar Torrijos lanzó aquella frase que constituía todo un desafío al referirse a las hostilidades que desde la zona del canal se ejercían contra el Estado Panameño y al hecho concreto de que quien pretendía cuestionar al gobierno panameño lo hacía desde su función asignada de gobernador de la Zona del Canal. ¿Gobernador de qué?, dijo Omar ante la multitud reunida en la Plaza 5 de Mayo.
Claro está se refería al hecho de que el pretendido gobernador ejercía el cargo sobre un territorio administrativo ilegítimamente constituido en violación de todos los compromisos contractuales firmados por Estados Unidos y la bisoña república de Panamá.
Hoy cuando el Embajador de los Estados Unidos, Mr. John Feeley pretende desde su silla diplomática tronar y cuestionar, sancionar y premiar, lo hace pensando erróneamente que representa a la superpotencia que en 1990 creía emerger de la guerra fría como absoluta dueña del mundo. De ahí los innumerables errores que, cual caminante de un pantano, la llevó desde las guerras de Yugoslavia a las agresiones contra Irak, Afganistán, Libia, Somalia y Siria y… siga el cuento usted.
Sin embargo las guerras se ganan con armas y las armas las fabrican las empresas del ramo, y estas empresas cobran, y Estados Unidos ya no tiene dinero, y sin dinero no se puede ser potencia real solo en apariencia. Como en el mítico sueño de Nabuconodosor el gigante tiene pies de barro. Tal vez como en el tramo final del Imperio Romano, solo puede contar con mercenarios barbaros para luchar contra Atila y los que le fueron sucediendo, ya que sus propios ciudadanos no quieren tomar las armas porque su corazón ya no obedece al imperio.
Clausewitz decía que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Ello significa que cuando las bases políticas y económicas del poder se quebrantan la parte militar se desmorona por más fuerte que sea, ello le pasó tanto a la Roma que sucumbió ante la invasiones bárbaras como a los nazis cuando sus cantos de sirena presuntamente anticapitalistas se trasformaron en los aullidos de coyotes de la industria militar que desde Ford hasta a los Krupp evidenciaron el carácter siniestro de aquel régimen.
En otro aspecto esto también fue valido para la URRS que no pudo derramar sus prodigiosos avances científicos espaciales y militares hacia las tecnologías de la vida simple de la gente común. En consecuencia podemos afirmar que hoy no vale pensar que EU es la primera potencia militar del mundo por cuanto, aunque lo semeja, no es más que un coloso con pies de barro que margina a su propia población
Por eso el embajador no lo es de una superpotencia sino de un súper fracaso económico y social como lo denuncian los estadounidenses en la calle. Por eso cuando habla con voz tonante recuerda aquella cancioncilla de los tres cochinitos nacida de la versión de Walt Disney de un cuento universal, la que decía: “quien le tiene miedo al lobo”.
Las súper potencias usan la zanahoria y el palo como preconizaba el primer Roosevelt “el ogro”, pero zanahoria no hay ya para embaucar a los pueblos, y el palo se quebró en Medio Oriente al estrellarse contra la dignidad de los sirios y la solidaridad de los rusos.

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Publicado el 13 de enero de 2017 en Noticias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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