Archivos Mensuales: julio 2017

Ponencia V Seminario Internacional de Paz y por la abolición de las Bases Militares Extranjeras


Ponencia V Seminario Internacional de Paz y por la abolición de las Bases Militares Extranjeras
La Entidad Sionista Estado de Israel: Base Militar del Imperialismo y el Sionismo en Palestina.
*Bassel Ismail Salem
En el centenario de la declaración falsa e ilegal del imperio Británico de Balfour (2 de noviembre 1917) a entregar Palestina como un hogar nacional a los judíos, es necesario ubicar la causa palestina entre los tres modelos de proyectos coloniales que ha conocido la historia de la humanidad:
– El primer modelo fue la colonización y ocupación militar por parte de un país imperial, como ejemplo, el colonialismo francés en Argelia, que terminó con el desmantelamiento y evacuación de los colonos franceses.
– el segundo, fue el modelo europeo en EEUU y Australia, que ha cometido genocidio contra los pueblos originarios y dominado a migraciones como la afroamericana, árabe y asiática en el proceso de crear sus naciones.
– el tercer modelo fue la capacidad de los pueblos de contener y rechazar la colonización española, inglesa y francesa, en el camino de forjar naciones y conquistar la independencia nacional como ha sucedido en toda América Latina y el Caribe, en India, en Sudáfrica y Zimbabue, como resultado de larga lucha de los pueblos contra los regímenes de ocupación y racismo que no acepta soluciones concertadas debido a su naturaleza colonial.
En Palestina, el modelo sionista es el que más se acerca al tercer ejemplo puesto en práctica en Sudáfrica, teniendo en cuenta algunas especificaciones que lo hace diferente sustancialmente con relación a su función al servicio del imperialismo norteamericano.
En cuanto a la Declaración de Balfour, la esencia de su contenido contradecía y violaba la Carta de la Liga de las Naciones, por lo que se valora como falsa e ilegal, debido a lo siguiente:

1. Esta declaración fue emitida en el año 1917, fecha en que Gran Bretaña no tenía ningún vínculo jurídico internacional con Palestina, ya que la ocupación de Palestina fue ejecutada después de finalizada la Primera Guerra Mundial y el mandato británico sobre Palestina se declaró el 24 de julio de 1922.

2. Esa declaración fue emitida por una elite inglesa de origen judío sionista, que no tenía derecho ni legitimidad alguna para declarar sobre un territorio que no les pertenecía. Tampoco tenía derecho a entregárselo a otro grupo selecto de sionistas ajenos al mundo árabe, a los cuales tampoco les pertenecía el territorio de Palestina.

3. La declaración no se consideró como un pacto o tratado entre Estados y Naciones reconocidas, por lo cual no tiene legitimidad ni carácter obligatorio desde el punto de vista del Derecho Internacional Público.

4. La declaración ignora y perjudica los derechos históricos de la permanencia nacional de la población palestina en su territorio natal desde hace más de 7 mil años.

5. Esta declaración contradice y viola el artículo número 20 de la Carta de la Liga de las Naciones. En el cuál se recoge la obligación que tienen todos los miembros de la Liga a guardar respeto y la aplicación de los principios y objetivos de la Carta “Civilizada y Sagrada”, lo que era verbalmente “ayudar en el progreso de los pueblos y facilitarles la liberación de sus patrias, respetando las culturas, religiones y el desarrollo socio-económico, en aras de establecer un gobierno nacional e independiente”.

La historia de las bases militares extranjeras siempre ha sido una forma directa de intervención de las potencias extranjeras en los asuntos internos de otros Estados y en usurpación de la soberanía y la independencia nacional, así como la dignidad de los pueblos.
Es una forma de colonización y ocupación en medio de una correlación de fuerza militar o económica favorable a esas potencias coloniales e imperiales; en otros casos se dan a solicitud de gobiernos por motivos de alianzas miliares, dependencia y sumisión o como condición para retirar tropas militares invasoras u ocupantes de otro país.
Sin embargo existe una forma sumamente grave de instalación de bases militares extranjeras, con consecuencias catastróficas para la geografía, la demografía, la historia y la propia existencia de pueblos y países. Es el caso del Estado Sionista de Israel, creado artificialmente en 1948 en la histórica tierra de Palestina.

Después de un proceso de multiplicación progresiva de instalación de colonos -de 50 mil a 650 mil- en el periodo 1917-1947, un ejército invasor y mercenario de 37 países se apoderó con las armas de la mayor parte del territorio de Palestina: el 78% de sus tierras fueron ocupadas. Llevando a cabo limpieza étnica al estilo nazi hitleriano, decenas de miles de palestinos fueron masacrados; otros 850 mil expulsados de su patria; 532 ciudades y poblados quemados o arrasados. En la guerra de expansión que comenzó el 5 de junio de 1967 Israel usurpó el resto de Palestina histórica y territorios árabes de Egipto, Siria, Líbano y Jordania.
En 1948 se creó la Entidad Sionista Ashkenazi, fundamentalmente formada con judíos europeos. Los Ashkenazi tienen numerosas etnias en su mayoría polacos y rusos. No se trata de su religión sino de su cultura y ubicación geográfica. Desde el inicio Israel ha sido un proyecto político, económico, ideológico complejo y globalizado, inseparablemente orgánico y funcional al imperialismo y el capitalismo en sus diferentes fases, desde el mercantilismo hasta la globalización neoliberal.
Ese ejército militar con la ayuda y el apoyo de potencias extra regionales creó un Estado-Base Militar, que desde entonces viene haciendo guerras interminables al servicio de esas potencias y de los intereses de elites económicas y militares propias.
Ha sido el factor decisivo en la desestabilización de la paz y la seguridad en la zona: en casi siete décadas de su existencia espuria e ilegal, ha librado al menos 11 guerras contra los palestinos y árabes. Desde su posición de supremacía militar cuantitativa y cualitativa, garantizada por las potencias artífices de dicha base militar, especialmente el imperialismo norteamericano. Israel se ha convertido en una potencia nuclear sin declararlo.
David Ben Gurión, fundador de Israel dijo: “Nosotros sólo podemos convertirnos en árabes tanto como los americanos se convirtieron en pieles rojas» (…) “Nuestra guerra contra los árabes es de ser o no ser; no es por fronteras (…) Israel vive con la guerra y muere con la paz”.
Paul Findley escribió que: “la doctrina de los fundamentalistas cristianos estipula que la existencia de un Israel fuerte constituye una necesidad para los designios de Dios en Palestina (…) EE.UU tiene el deber de hacer a Israel muy fuerte militarmente hasta el día del juicio final”.
El húngaro-austríaco T. Hertzl elaboró los pretextos para la colonización de Palestina, en su libro “El Estado Judío” publicado en 1897. En ese mismo año se realizó en la ciudad de Bazal, Suiza, el 1er Congreso del Movimiento Sionista mundial.
La coordinación y combinación de esfuerzos del imperialismo euro-norteamericano hicieron posible el proceso de creación del Estado judío en Palestina. El inglés Israel Zangwill señaló que Jerusalén tenía una densidad de población equivalente al doble de la que tenía Estados Unidos. La solución fue utilizar la espada contra los nativos palestinos. Zangwill fue quien inventó la gran mentira de que Palestina era ‘una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra’.
El proyecto de la Comisión Henry Campbell-Bannerman, (1907) recomendó “la destrucción de la nación árabe y crear una barrera foránea que separara su Oriente de su Occidente, para que no se levantara jamás de su tropiezo histórico . Arthur Belfour, decía: “A nosotros no nos importa el régimen que crearemos con el propósito de quedarnos con el petróleo del Medio Oriente, lo fundamental es que el petróleo se mantenga a nuestro alcance”.
El sistema político de EE.UU. instauró los pasos prácticos de la invasión colonialista a Palestina, empezando en1844, con Worder Christopher; en 1852 construyó la primera colonia agrícola en Palestina, poblándola con setenta colonos protestantes norteamericanos, quienes en julio de 1867, enviaron al Congreso una carta pidiendo su repatriación. Sin embargo, el 22 de septiembre de 1867, el Departamento de Estado anunció el envió de 150 colonos protestantes a Palestina, procedentes del Estado de Maine . Actualmente, “viven en Israel 160 mil colonos norteamericanos, de ellos 60 mil lo hacen en Cisjordania”. Inicialmente hablaron del retorno de los judíos y luego promovieron la idea de un Estado.
El Presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado (Henry D. Flood) en 1919 declaró: “la permanencia de Jerusalén y Palestina (…) en las manos de los turcos, me ha parecido (…) una afrenta a la civilización y hay que eliminarla” . El senador Cutting afirmó que EE.UU. veía a Israel como un ‘interés norteamericano supremo’.
La naturaleza de los vínculos entre EE.UU. e Israel hasta ese momento, fue revelada por el general Crayton Abrams, cuando el 6 de octubre de 1973 a las 16:00, dijo: (los árabes) “están crucificando a nuestros burros”, o sea, Israel es un testaferro de sus planes en el Medio Oriente; una entidad funcional a sus intereses geopolíticos y una zona de influencia del poderío político-militar norteamericano en la región.
En la actualidad, no existen tensiones en las relaciones diplomáticas y políticas bilaterales y los mandatarios de EE.UU e Israel, ya que el ámbito económico-militar ha experimentado mejoría en ascenso durante la administración W. Bush y en servicio al sionismo y a Israel. EE.UU tiene puestos de mando y almacenes militares, inclusive armas nucleares, en Israel -al menos 150 armas nucleares según ex presidente J. Carter-, al servicio de las necesidades bélicas de ambas potencias en el Medio Oriente.
El monto total acumulado de la ayuda de EE.UU a Israel en el periodo 1950-2012, alcanza la cifra de 233.6MMM USD, además de las garantías financieras valoradas en 19 MMM USD; La ayuda militar ha acumulado 100 MMM dólares, y está exigiendo 50 MMM más para la década 2017-2027; “EEUU ha financiado el desarrollo industrial militar de Israel, pues en el periodo 1951 – 2006 le donó 162 mil millones de USD” . Según el subsecretario de estado, Nicolás Berns, dijo “Estas ayudas constituyen una inversión a largo plazo en Israel; EEUU tiene intereses vitales que radican en la preservación de la seguridad de Israel”.
El 13 de marzo de 1992, el rotativo israelí Haartz se hizo eco de una declaración del ex secretario de la OTAN, Joseph Linz cuando dijo “Israel es el mercenario menos costoso en nuestra era”. Mientras, Simón Pérez aseveró que “Israel no podría sobrevivir sin las ayudas norteamericanas” . Desde 1973 EEUU ha sido el garante real de la existencia y superioridad tecno-militar de Israel”.
Israel ha sido una base militar convencional y nuclear de EE.UU, sin ningún control o supervisión de la AIEA ni de Organismos Internacionales, ya que se ha negado a firmar sus Protocolos, alegando carecer de política exterior según afirma Henry Kissinger, “Israel no tiene política exterior; solo política interior”.

A los efectos de la relación especial y única en las relaciones internacionales contemporáneas, EE.UU e Israel funcionan como un todo bajo el concepto de alianza estratégica. Pero a los efectos de la geopolítica y los planes políticos de EE.UU en la región, se presentan como dos entidades independientes.
La verdad sobre esa relación fue sintetizada por W. Bush: quien dijo textualmente: “Sabemos que la población de Israel cuenta con siete millones, pero cuando están enfrentando el terrorismo son 307 millones; proclamemos que el sionismo es la palabra de Dios; hay una promesa antigua (…) que Israel sea el pueblo elegido”.
Coincidimos plenamente con la afirmación de W. Bush de que Israel es una parte integrante de los Estados Unidos de Norteamérica y de que el sionismo, como ideología racista y fascista es el “Dios” del Estado Sionista – Imperial: expresión del capitalismo salvaje.

Debemos recordemos que:
La situación actual de los territorios palestinos ocupados en Cisjordania:
– Israel tiene el control militar completo sobre el 60% del área de Cisjordania, la que forma según los acuerdos de Oslo las zonas C. En el mismo acuerdo, se estableció que la Autoridad Palestina compartiera el 25% del control logístico, militar y administrativo en las zonas B. Tristemente la realidad nos dice que el porcentaje es 0. En cuanto a las zonas A, el acuerdo decía que Palestina debía controlar entre un 25 y 30%. La realidad nos indica también que los palestinos sólo tienen el control del 15% y sólo en las zonas que pertenecen a los centros de ciudades y aldeas.
– Existen unos 700.000 colonos organizados en más de 600 colonias sionistas. Afirmamos que constituyen Bases Militares, fuertemente armados en grupos paramilitares en territorio palestino. Existen más de 1000 puntos de control militar para proteger a los colonos y a lo largo del muro de 720 km.

– La Resolución 273.

Esta Resolución fue emitida por la Asamblea General de la ONU el 11 de mayo de 1949 en la cual se admitió a Israel como miembro de la ONU pero condicionando su entrada al cumplimiento de tres exigencias, ellas son:

1. Aceptar la resolución No.181 sobre la repartición de Palestina que restituía al Estado Árabe Palestino el 43% del territorio. Téngase en cuenta que el territorio total de Palestina es de 27 mil kilómetros cuadrados. De acuerdo a esta Resolución Israel se quedaría con el 56% del territorio. El 1% restante sería para la zona sagrada de la ciudad de Jerusalén con control internacional.

2. Aceptar la resolución No.194 sobre el derecho del regreso de los refugiados palestinos. En aquel momento eran cerca de un millón de refugiados.

3. Que Israel sea un Estado amante de la paz, que respete y aplique los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Israel en ese momento aceptó y se comprometió a cumplir estas tres condiciones. Pero no cumplió ninguna de las tres hasta el presente.

Es de suma importancia recordar y divulgar la siguiente Resolución de la ONU:

– Resolución No.3379 de la Asamblea General (30-8-1975) sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial y declaró que: “El sionismo es una forma de racismo y discriminación racial.”

Conclusión:
La entidad sionista del Estado de Israel con su función colonial racista contra el pueblo palestino, los pueblos árabes – islámicos y contra toda la humanidad, es una amenaza a la Paz global. Constituye la Base militar más grande del mundo no declarada y un estado ilegal por encima del Derecho Internacional Público. No respeta y no acata la Carta constitucional de las Naciones Unidad. Es violador constante del Derecho Humanitario Internacional y de todos los convenios de los Derechos Humanos.
Durante siete décadas ha burlado una y otra vez todas las Resoluciones de la ONU.
Para hacer justicia a los derechos nacionales palestinos, hay que desmantelar esta entidad artificial y poner fin a la ocupación de Palestina, respetar la historia milenaria del pueblo palestino, su lucha por la independencia y la soberanía nacional.
Hoy no son un millón sino 7 millones los palestinos arrojados al refugio y el exilio. El retorno de todos los refugiados palestinos a sus tierras, sus cultivos, sus casas debe ser competencia no solo de los pueblos árabes sino de la humanidad. El pueblo palestino exige que se ponga fin a la ocupación, el saqueo, la cárcel, la tortura y la muerte.
Al preparar esta ponencia, siete mil prisioneros palestinos permanecen en cárceles de Israel, sin amparo legal alguno, bajo detenciones administrativas. Muchos de ellos son niños, adolescentes, jóvenes y mujeres. Mil de estos presos políticos, entre los que se encuentran 19 parlamentarios palestinos, iniciaron este 17 de abril una huelga de hambre colectiva de carácter indefinida que ponga fin a la violación flagrante de los prisioneros. Las demandas son básicas: fin a las detenciones administrativas, al régimen de aislamiento y la tortura, recibir medicamentos y atención médica, instalar teléfonos públicos para poder mantener contacto con sus familias.
Una vez más la respuesta del estado sionista de Israel es alarmante. “El ministro israelí de servicios de inteligencia, Yisrael Katz, urgió el lunes en su cuenta de Twitter a ejecutar a los presos palestinos que se encuentran en las cárceles del régimen de Tel Aviv”. Reflejan medios de prensa.
“Marwan Barquzi, un asesino, ha iniciado una huelga de hambre para mejorar sus condiciones (…) La única solución es ejecutar a los terroristas”, escribió Katz.
Katz, además, hizo énfasis en la “necesidad” de que el parlamento del régimen de Israel, lo más pronto posible, apruebe un proyecto de ley que autorice la pena de muerte de presos palestinos que están en las cárceles palestinas.
Este es el mismo Parlamento de Israel que aprobó una Resolución para legalizar todas las colonias que ocupan y usurpan actualmente la tierra de Palestina.
Cómo se construye la Paz con un ocupante de esta naturaleza?
*Bassel Ismail Salem, ingeniero palestino y periodista, Revista Palestina Al Hadaf.

EL ACTUAL GOBIERNO NEOLIBERAL ARGENTINO EN EL MARCO DE LA MILITARIZACIÓN IMPERIALISTA REGIONAL

EL ACTUAL GOBIERNO NEOLIBERAL ARGENTINO EN EL MARCO DE LA MILITARIZACIÓN IMPERIALISTA REGIONAL
Por Carlos Aznárez, Periodista, analista de política internacional, escritor. Director de la plataforma comunicacional Resumen Latinoamericano.

“Nunca entendí los temas de soberanía en un país tan grande como el nuestro. Nosotros no tenemos un problema de espacio como tienen los israelíes y en ese sentido, las Islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina”. Estas palabras surgidas de la boca del presidente argentino Mauricio Macri dan una pauta del nivel con que la administración argentina define lo que para la gran mayoría de los argentinos y argentinas es una de sus más grandes reivindicaciones históricas. En realidad el alto grado de irresponsabilidad y colaboración pro imperialista con que Macri habla de Malvinas es una radiografía del comportamiento del actual gobierno neoliberal sobre todos los temas que implican la controversia entre defensa o cesión de soberanía, inclinándose siempre por este último concepto. Lo que debería convertirse en exigencia al Reino Unido por lo que significa ese territorio malvinense convertido en una de las más poderosas bases militares de la OTAN en el Atlántico Sur, para Macri es solo un escollo en sus ansias de mostrarse condescendiente con los usurpadores.
Para entender lo que está ocurriendo con las Islas Malvinas, más allá de la concepción entreguista del macrismo, es imprescindible entender lo que ocurrió el 2 de abril de 1982. Dos días antes de esa fecha, los militares de la dictadura más sangrienta que soportó el país, respondieron con una violenta represión al alza de la lucha de masas y de resistencia obrera, protagonizada en una marcha multitudinaria el 30 de marzo. El régimen comenzaba a ser golpeado y eso aceleraba sus contradicciones internas. La situación del partido militar no era la de 1976 cuando a punta de terror, asesinatos, desapariciones e ilegalizaciones habían generado un poder letal y desestructurador.
De allí que era necesario provocar un giro copernicano poniendo en marcha un operativo de ocupación de las Islas que terminó en frustración. Lógicamente, esos uniformados dirigidos por el general Leopoldo Galtieri se burlaron del sentimiento patriótico del pueblo argentino y condujeron a miles de jóvenes soldados a un sacrificio y una derrota de magnitud. Si a todo esto se le suman los vejámenes, los malos tratos permanentes y el abuso de autoridad contra los combatientes por parte de los oficiales que terminaron rindiéndose vergonzosamente a los ingleses, se puede comprender por qué se instaló a partir de esa fecha la figura traumática de una nueva tragedia nacional, por la cantidad jóvenes que pagaron con su vida la locura de los dictadores.
A 35 años de aquellos acontecimientos es necesario visibilizar a qué niveles de militarización ha llegado Londres en ese territorio argentino y cuál es la concepción estratégica que se mueve detrás de cada una de las decisiones de la Corona en torno al mismo.
Existe en Malvinas, desde 1985, una gran base militar, denominada Mount Pleasant, ubicada a solo 60 kilómetros de Puerto Argentino, y a 700 km de la costa patogénica. Este enclave ocupa la región más llana de la isla Soledad, cercana al mar y apta para el desplazamiento de aviones y helicópteros. Dicho emplazamiento obedece a un plan estratégico de dominación de EEUU sobre América Latina que cobró mucho más fuerza después de la derrota militar sufrida en 1982. La OTAN en ese sentido, y en especial Inglaterra, son parte fundamental del acompañamiento a la política imperial estadounidense.
Una muestra transparente de dicha maniobra agresiva contra la soberanía argentina es el denominado “Plan para el Océano Libre”, documento aprobado en 1980 por el Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos donde se explica la importancia estratégica del Atlántico Sur y la necesidad de una acción combinada de las flotas de EEUU y sus aliados de la OTAN para el control de los espacios marítimos, señalando a Inglaterra como el principal de sus aliados, justamente por su ocupación de los archipiélagos de Malvinas, Georgia y Sándwich del Sur. Es por ello que el ex presidente Ronald Reagan (1981-1989) no dudó en apoyar a Inglaterra en la guerra de Malvinas contra la Argentina, a pesar de que, en virtud del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), debía haberla defendido frente a una agresión extra continental.
Según un estudio suministrado por el Movimiento por la Paz y la Solidaridad de los Pueblos: “Dado lo considerable de su extensión, la base militar malvinense cuenta con una red de avenidas que comunica las distintas instalaciones: cuarteles, hangares, campos de operaciones, la base aérea y dos barrios, uno para los militares británicos y otro para los civiles, un complejo con cines y bares, y el aeropuerto de las islas que también está dentro de la base. En el complejo hay una estación naval de aguas profundas –llamada Mare Harbour– que es frecuentada por la flota de la Royal Navy, usada para patrullar el Atlántico Sur, con un equipamiento similar al que los efectivos británicos tienen en Irak y Afganistán, y silos y rampas para el lanzamiento de armas nucleares”.
Es en ese espacio en que se mueven habitualmente entre 1.500 y 2.000 militares, sobre un total de la población de 3.000 personas, de las cuales alrededor de 500 son civiles británicos, Cada uno de los contingentes se van renovando trimestralmente y muchos de los uniformados han combatido en Medio Oriente y utilizan el territorio malvinense para someterse a entrenamientos propios de tropas de elite.
Se calcula que el gasto militar anual que el Reino Unido invierte en la base militar es de 150 millones de dólares al año. Lo que significa que cada uno de los ciudadanos ingleses aportan anualmente 31.000 dólares para mantener una base que está a más de 13.000 kilómetros de distancia, en donde solamente está la Antártida y el Cono Sur. Otro dato a tener en cuenta es que el 7% del presupuesto de la OTAN está destinado a Malvinas.
Por otro lado, la flota británica en Malvinas está integrada por aviones de combate de quinta generación, los EurosfighterTyphoon, equipados con poderosos misiles cruceros capaces de alcanzar gran parte del Cono Sur. Dos helicópteros Sea King, 2 helicópteros Sikorsky C-61, aviones Hércules, aviones Locked, avión tanque, protección antiaérea y misiles Reipel, un patrullero, un buque de apoyo, un buque de investigación, un submarino nuclear con capacidad de portar armas nucleares, un rompehielos, una fragata tipo 23. La base de Monte Agradable situada en la Isla Soledad, posee un importante centro de comando y control y una base de inteligencia electrónica que permite monitorear el tráfico naval y aéreo de la región; 800 hombres de la Real Fuerza Aérea, más de 500 efectivos del Ejército británico, 30 miembros de la Royal Navy; 2 pistas aéreas transcontinentales de 2.900 y 1.525 metros aptas para el aterrizaje y despegue de aviones de gran porte, que habitualmente se emplean para el transporte de tropas y equipos militares utilizados en maniobras conjuntas o para la conexión con la red de bases militares de Estados Unidos y la OTAN que se extienden por casi todo el mundo. Junto con la IV Flota, Malvinas cierra el círculo de la agresión a todos los pueblos que se defienden y resisten al acoso imperial.
Sin embargo, como ocurre casi siempre con la presencia de Estados Unidos o sus aliados guerreristas en una región, también se juega en Malvinas un tema de mucho dinero, y que tiene que ver con las regalías pesqueras que le proporcionan a los kelpers entre 1983 y el 2016 ganancias que superan los 160 mil millones de dólares. Gracias a las concesiones realizadas por el gobierno de Macri, el gobierno inglés en las Islas no solo controla la pesca que corresponde a Argentina, sino que tienen luz verde para seguir buscando petróleo en la zona.

Macri de rodillas ante la corona británica

Desde que el imperialismo inglés se apoderó del archipiélago, en 1833, el reclamo por la soberanía de las islas fue una cuestión fija de cada gobierno argentino. En los últimos 12 años, inclusive, se profundizó, pronunciándose ante el primer ministro inglés el reclamo por la soberanía de las islas.
La política consistente en torno de la causa Malvinas fue sustentada en la memoria, democracia y soberanía, que reafirma los derechos argentinos sobre las islas, lográndose el apoyo de toda la comunidad internacional para promover el diálogo con el Reino Unido, no solo en el Mercosur, en Unasur, en la CELAC, sino en todo el mundo. Así, todos los países africanos reconocieron en una cumbre en Guinea Ecuatorial la soberanía argentina de Malvinas por sobre el Reino Unido, como lo hizo el G77 más China, Rusia, entre otros.
Sin embargo, todos estos argumentos contrastan con la doctrina Macri para Malvinas. El de Cambiemos es el primer presidente que en su discurso al asumir el mandato no mencionó en ningún momento el reclamo de la soberanía sobre las Islas, desconociendo el derecho inalienable de los argentinos sobre ese territorio que tanto duele a quienes siguen creyendo que la Patria no se vende.
Demostrando hacer buena letra ante lo que le marcaba el imperio, Macri prometió un “nuevo tipo de relación” con el Reino Unido, de nuevo sin exigir el derecho a la soberanía sobre las Islas Malvinas. Así, se dio un giro en el tratamiento del reclamo, suavizando las discusiones con los británicos para abrir un “diálogo”, basado en una posición de sumisión a los designios imperiales.
Parte de los nuevos acuerdos, según informaron ambos países es el compromiso de tratar temas bilaterales como el comercio y seguridad y la explotación de hidrocarburos y la riqueza ictícola de la plataforma continental, medidas que marcan un cambio rotundo de rumbo y que denotan que Macri no tiene el más mínimo interés de reclamar soberanía en detrimento de los intereses de sus amos. La anuencia a la creciente militarización de la zona, además, pone en peligro a toda la región, dejándola a la merced de los designios bélicos de los imperios.
Otro signo del giro y enfriamiento del reclamo fue la decisión de quitarle el rango ministerial a la Secretaria de Asuntos Relativos a islas Malvinas que paso a ser Subsecretaria de Malvinas y Atlántico sur. En esa misma línea la canciller Susana Malcorra decidió despedir a todo el personal de la ahora subsecretaría, en el marco de más de 100 despidos que hubo en cancillería. La reciente colaboración militar entre las bases británicas en Malvinas y el ejército de la dictadura brasileña también pasó inadvertida para la canciller, que actúa como una broker de los intereses del imperio en Latinoamérica.
En ese marco, hace pocos meses, el Gobierno de Macri protagonizó un bochorno internacional. Durante una de las tantas reuniones de Naciones Unidas, el presidente afirmó haber hablado con la primera ministra de Gran Bretaña, Teresa May, sobre la posibilidad de discutir la soberanía argentina sobre Malvinas.
La potencia imperialista se ha negado, desde hace décadas, a poner este tema en discusión. Mal podría haberlo hecho, de manera informal, en una charla de minutos, como la que sostuvo con Macri. La desmentida llegó desde diversos lugares, dejando en ridículo al mandatario argentino. Casi en simultáneo, Malcorra firmaba un acuerdo con su par británico, en el que todo indicaba que se renunciaba al reclamo de soberanía. La resolución despertó críticas incluso dentro del espacio político oficialista.
La frustrada aspirante a la secretaría de la ONU, prometió un “nuevo tipo de relación” con Reino Unido, de nuevo sin exigir el derecho a la soberanía sobre las Islas Malvinas. Así, se dio un giro en el tratamiento del reclamo, suavizando las discusiones con los británicos para abrir un “diálogo”, basado en una posición de sumisión a los designios imperiales.
Parte de los nuevos acuerdos, según informaron ambos países, es el compromiso de tratar temas bilaterales como el comercio y seguridad y la explotación de hidrocarburos y la riqueza ictícola de la plataforma continental, medidas que marcan un cambio rotundo de rumbo y que denotan que Macri no tiene el más mínimo interés de reclamar por nuestra soberanía en detrimento de los intereses de sus amos. La anuencia a La creciente militarización de la zona, además, pone en peligro a toda la región, dejándola a la merced de los designios bélicos de los imperios.
Otro signo del giro y enfriamiento del reclamo fue la decisión de quitarle el rango ministerial a la Secretaria de Asuntos Relativos a islas Malvinas que paso a ser Subsecretaria de Malvinas y Atlántico sur. En esa misma línea Malcorra decidió despedir a todo el personal de la ahora subsecretaría, en el marco de más de 100 despidos que hubo en cancillería. La reciente colaboración militar entre las bases británicas en Malvinas y el ejército de la dictadura brasileña también pasó inadvertida para la canciller, que actúa como una broker de los intereses del imperio en nuestra América.
No satisfecha con haber acompañado al Presidente en poner al país de rodillas frente al Imperio, Malcorra ideó una nueva estrategia contemporizadora con Inglaterra, ofreciendo incluso “servicios” que ni siquiera los ocupantes de Malvinas se animarían a reclamar. Se trata de un “plan de base humanitaria” como lo bautizó la canciller. Esto implica un amplio abanico de propuestas en marcha: desde el restablecimiento de nuevos vuelos de Malvinas a la Argentina hasta la asistencia sanitaria de los kelpers en hospitales argentinos en casos de salud esencial, el intercambio de productos alimenticios, la cooperación en materia educativa y, quizás más hacia adelante, la posibilidad de establecer negocios compartidos en el área marítima y petrolera, justamente en momentos que Inglaterra sufre el agotamiento del llamado oro negro en el Mar del Norte y necesita imprescindiblemente salir en busca de reservas.
Todo lo que el tándem Macri-Malcorra ha puesto en marcha en los últimos meses, son gestos obsecuentes muy parecidos a los que el ex presidente Carlos Menem realizó en otra oportunidad colocando los reclamos por soberanía en un cajón de su escritorio y apostando por el ridículo internacional.
En ese sentido, Macri se parece mucho a Menem, no sólo por el tratamiento sobre las Malvinas sino en aspectos fundamentales de la política económica y social en contra de la mayoría de los argentinos. Para Malcorra, en cambio, “los tiempos de belicosidad impuesto por el gobierno de Cristina Kirchner contra los malvinenses cambiaron”, confundiendo la defensa de la soberanía realizada por el anterior gobierno con lo que ella denomina “políticas caprichosas y aislacionistas”. En su afán de satisfacer a Londres, la canciller agrega que “estamos en un momento donde impera un mayor reconocimiento a la participación de la sociedad civil en distintas formas”, refiriéndose a los usurpadores kelpers.
Si faltaba algo, el 13 de septiembre de 2016 se produjo una declaración conjunta entre la Cancillería argentina y el encargado del Commonwealth, que sin ningún tipo de dudas retrotrae los acuerdos firmados por Menem en los 90.
En base a esta nueva claudicación, que reinstala la política de “relaciones carnales” con los invasores, se formaliza que todas las políticas y acuerdos entre Argentina y el Reino Unido puedan realizarse sin mencionar bajo ningún aspecto la palabra “soberanía”. “Eso no está en discusión” dicen los ingleses, y el gobierno de Macri baja la cabeza, acepta la advertencia y para sellarlo se inclina a manera de los eunucos.
Por otra parte, se pone en marcha una iniciativa para facilitar a los habitantes ingleses de Malvinas la comunicación directa de las islas con el resto del continente. De esta manera, se posibilita de hecho la idea de que es un territorio totalmente separado de Argentina.
En plan de dar facilidades se acepta colaborar con la explotación de los recursos de las islas, mejorando las perspectivas de los inversionistas, ya que la colaboración del continente es muy importante en el caso de que haya gas y/o petróleo al menos para toda la etapa inicial.
En su tradicional impulso destructivo con todo lo que se puso en marcha en la época kirchnerista, ahora el macrismo decidió eliminar las trabas legales, de tránsito, económicas y diplomáticas a las empresas que operen directamente con Inglaterra o con los kelpers. Por último, en el colmo de la involución, se puntualiza que Argentina y el Reino Unido trabajarán en conjunto en investigaciones y proyectos científicos y de todo tipo en el territorio antártico argentino, que por supuesto, si Macri perdura en el Gobierno, terminará entregándolo a cambio de nada.
Macri y más bases militares
No conforme con profundizar la entrega de la soberanía en las Islas Malvinas, el gobierno de Mauricio Macri también abre sus puertas a la posibilidad de instalación de nuevas bases militares estadounidenses en Argentina. La fecha clave en que este proyecto comenzó a tener visos de concreción gira alrededor del 10 de mayo de 2016 cuando una delegación del Ministerio de Defensa argentino viajó a Estados Unidos a entrevistarse con integrantes del Pentágono y del Departamento de Defensa norteamericanos para realizar una serie de encuentros y fijar una cooperación militar entre Argentina y Estados Unidos. Entre los distintos puntos que se trataron surgió el tema de las bases pero también la realización de ejercicios militares conjuntos como en las mejores épocas de la relación Bush-Menem.
La excusa siempre es la misma: antes el tema de la “narco-guerrilla” impuesta como matriz por los asesores del Pentágono a los ejércitos del continente, y ahora la idea de que el “terrorismo” (vinculado al ISIS que los mismos norteamericanos dieron vida) y sus contactos con los narcos, están a punto de operar en Latinoamérica. Tras esa hipótesis apocalíptica, otra vez se piensa en el territorio de la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, país este último donde ya está operando una guerrilla. Con toda esta ensalada de datos, y la voracidad de Estados Unidos por controlar el Acuífero Guaraní, el cuarto reservorio de agua subterránea más importante del mundo que comparten Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y al que también se denomina acuífero del Mercosur.
A pesar de que todos los informes elaborados por investigadores y expertos en el accionar del ISIS u otras células terroristas internacionales descartaban que en la Triple Frontera se estuviera generando un santuario para esas organizaciones, a mediados de 2016 un informe del Departamento de Estado vuelve a prender luz roja sobre el tema. Confirma de alguna manera que la zona en cuestión alberga actividades peligrosas, como tráfico de drogas y de armas, y advierte sobre que es muy probable que desde los países que comparten la Triple Frontera “se podría estar financiando a organizaciones fundamentalistas”. Con esos datos, y la confirmación por parte de Argentina, ya en épocas de Macri, de que efectivamente se han detectado operaciones de transacciones de dinero hacia quienes están combatiendo en Medio Oriente, se arma el tablero de la necesidad de mayor “protección” a dicha área. Así como en plena invasión a Iraq, el presidente George W.Bush puso a la Triple Frontera como “objetivo” e incluso ordenó a sus asesores militares pensar un inminente plan de ataque, ahora el comportamiento obsecuente de Macri vuelve a colaborar con la posibilidad de la instalación de bases militares tanto en la provincia de Misiones (para cubrir la citada Triple Frontera) pero también en Tierra del Fuego (para complementar el accionar de la base de la OTAN en Malvinas) y una tercera en Jujuy, zona fronteriza con Bolivia y muy rica en un mineral que las multinacionales ambicionan, el litio.
Una vez conocida la información sobre estas instalaciones, organizaciones populares de Misiones pusieron en marcha una campaña de visibilización del peligro que la llegada de una base militar podría entrañar para la población, y se produjeron importantes movilizaciones. Se vio como necesario agitar fuertemente a la opinión pública, ya que se tenía el antecedente de lo ocurrido en épocas del gobierno kirchnerista, cuando en la provincia del Chaco, el gobernador Jorge Capitanich autorizó una base militar yanqui en el aeropuerto local, y el pueblo en la calle logró forzar que el gobierno de Cristina Kirchner diera marcha atrás con ese proyecto.
Sin embargo, Misiones sigue estando en la mira del aparato militar estadounidense, y si bien hasta ahora no se ha concretado la instalación, sí se han detectado movimientos en la zona de asesores de Estados Unidos y del ministerio de Defensa, estudiando posibilidades de lugares y de oportunidades de fechas para poner en marcha la iniciativa.
En cuanto al extremo sur argentino, los ojos de Estados Unidos están puestos en la localidad de Ushuaia, desde donde se tiene el control de los Estrechos de Magallanes, del Canal del Beagle, del Pasaje de Drake, y la conexión, la vinculación, entre los océanos Atlántico y Pacífico. Allí se instalaría una “base científica” que complementaría la proyección hacia el Océano Índico que se tiene desde la base de Malvinas. La investigadora y experta en temas de Defensa, Elsa Bruzzone, del Centro de Militares por la Democracia (Cemida) de Argentina, apunta en un “paper” elaborado sobre esta problemática que “cuando desde Malvinas y también desde Ushuaia tenemos control sobre la plataforma continental argentina, porque irradiamos, sobre las riquezas hidrocarburíficas que están en la plataforma, sobre los nódulos polimetálicos que se encuentran en el fondo del Atlántico Sur, que son concentraciones de minerales altamente estratégicos para el desarrollo de cualquier industria, incluida la industria aeroespacial y militar. El control de lo que es la pesca, el Atlántico Sur es la zona de mayor volumen y de mayor riqueza no solamente en peces sino también en crustáceos y mariscos. Observamos además lo que es la proyección hacia la Antártida tanto desde Malvinas, las Georgias y las Sándwich del Sur como desde Ushuaia, que no es solamente la mayor reserva de agua dulce congelada del plantea sino que es una zona con riquezas hidrocarburíferas y minerales altamente estratégicos”.

Cada uno de estos proyectos, que indudablemente cuentan con el aval gubernamental de Argentina, pero también con el visto bueno del gobierno derechista y neo-colonial de Paraguay, el de la dictadura de Temer y el silencio cómplice del Uruguay presidido por Tabaré Vázquez, siguen teniendo prioridad para Estados Unidos. Son parte de su estrategia de ocupación del extremo sur latinoamericano en que como todos saben no solo hay petróleo y gas, sino que es una zona riquísima en agua, un elemento por el que hoy países con ambiciones expansionistas no dudan en ir a la guerra.

Macri está en guerra

Así como en los años de la dictadura militar, el ejército argentino utilizó la excusa de posibles escenarios de conflicto militar con países vecinos, como Chile, para reequiparse, y utilizar parte de ese armamento para seguir aplicando la denominada “Doctrina de la Seguridad Nacional” por la que se hizo desaparecer prácticamente a toda una generación de luchadores y luchadoras populares, ahora el gobierno de Macri vuelve a darle la posibilidad a esas mismas Fuerzas Armadas para que jueguen el papel de represores internos. De hecho, gran parte de los barrios de la Capital y el Gran Buenos Aires ya sufren un proceso de militarización y policialización masiva. Operativos de control y disciplinamiento poblacional son evidentes y están generando incursiones represivas que casi siempre y con una periodicidad alarmante dejan un saldo de muertos, heridos y detenidos entre la población más humilde.
Si a esta necesidad de aplacar represivamente las protestas que surgen en Argentina por las políticas económicas aplicadas por el Gobierno se le suma el acicate del “peligro terrorista internacional”, la mesa está servida para que se decida, como ahora se ha hecho, comprar toneladas de armamento para rearmar a los uniformados de las tres armas. Otra vez la irresponsabilidad de Macri pone al país en el marco de alimentar guerras internas y fomentar alineamientos internacionales con el Imperio, lo que a la luz de lo que está ocurriendo en el mapa global de las confrontaciones bélicas es altamente peligroso.
Es así como se produjo a pocos días de comenzado 2017 la millonaria adquisición de armamento a Estados Unidos –la mayor de los últimos 40 años- en nombre del “combate al terrorismo”. Se trata de un extenso listado de equipamiento militar que solicitó a mediados de 2016 el ex-embajador argentino en ese país, Martín Lousteau, al Parlamento estadounidense, y que incluye tanques, aviones y helicópteros utilizados en distintas guerras.
Mientras el ministro de Defensa, l Julio Martínez, se llamó a silencio, se conocieron detalles de las armas adquiridas por más de dos mil millones de dólares, una cifra que supera ampliamente las proyecciones del Gobierno para los próximos dos años. La nómina incluye desde aviones de caza, tanques de guerra y misiles de mediano y largo alcance hasta helicópteros similares a los utilizados en la guerra de Malvinas.
El Ejército argentino solicitó, entre otras cosas, 12 helicópteros de ataque Cobra AH1, utilizados por el Ejército estadounidense durante la Guerra de Vietnam, la del Golfo y la del Líbano; unos 10 helicópteros modelo Chinook, utilizados en la guerra de Malvinas; otros 16 Black Hawk UH60, otro tipo de aeronave de transporte táctico, conocido mundialmente por su rol en la Guerra de Irak; y por último unos 26 helicópteros Bell 412.
Además de los helicópteros, también se solicitaron unas 182 tanquetas de guerra tipo StryKer, modelos M1128, M1130, M1132, M1134 y M1139, que son utilizadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel. Las mismas están equipadas con ametralladoras calibre 50, lanzadoras de granadas y cañones de 105 milímetros. El listado incluye también 80 lanzamisiles Javelin, un modelo portátil desarrollado por el gobierno estadounidense para derribar tanques y avionetas.
Por su parte, la Fuerza Aérea encargó unos 24 aviones de caza Texan T6, de los cuales ya se compraron unos 12, según se anunció oficialmente hace tan sólo un mes. Los Texan son aviones de entrenamiento avanzado para pilotos, que fueron utilizados en la Segunda Guerra Mundial y durante las décadas posteriores. Se agregaron además otros 12 aviones de caza F-16 FightingFalcon, desarrollados por EEUU como material exclusivo de exportación y de carácter supersónico (viajan más rápido que la velocidad del sonido), utilizados en la Guerra del Líbano, de Afganistán y en la invasión de Estados Unidos a Irak, entre otros conflictos armados.
Por último, la Marina requirió, entre otras cosas, unos dos aviones Orion, utilizados habitualmente para patrullaje marítimo. Éstos fueron utilizados por los norteamericanos en la década del ‘60, cuando realizaron numerosas patrullas de bloqueo en las proximidades de Cuba, así como también fueron partícipes en las guerras de Vietnam y del Golfo. La lista se cierra con unos 24 vehículos blindados Anfibios modelo AAVR7A1, utilizados en la actualidad para el transporte de tropas del cuerpo de marines estadounidenses.
Complementando esta carrera armamentista, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, adscripta fervorosamente a quienes en Argentina hacen lobby para el sionismo, viajó a principios de enero a Israel a comprar más insumos bélicos. Pero no sólo eso, sino que debido a su público compromiso con la causa de los invasores del territorio palestino fue recibida como una “dilecta amiga” y a partir de sus contactos pudo participar de ejercicios militares ofensivos por parte del Ejército israelí. Luego, en primera instancia desembolsó de las arcas del Estado argentino 80 millones de dólares (precio extremadamente sobrevaluado) por la compra de cuatro lanchas de patrullas costeras artilladas para que naveguen por el río Paraná con la excusa de “combatir el narcotráfico”. La teoría de esta Ministra es que por esa vía fluvial “entran al país cargamentos de marihuana”, la misma que fuman muchos funcionarios macristas y políticos de varios partidos, pero ese es otro cantar. También Bullrich dice estar preocupada por el auge de la circulación de jefes narcos, cuando es archisabido que algunos de estos personajes o sus esposas están cómodamente instaladas en mansiones del llamado Nordelta bonaerense, gracias a los buenos oficios de un ex intendente y actual líder de un partido de derecha amparado por la embajada norteamericana.
Finalmente, Israel también suministrará aviones espías y helicópteros, además de equipos de radares y artilugios de alta tecnología para realizar escuchas y espionaje en zonas altamente pobladas. Es decir, gran parte de todas estas armas volverán a integrar, como en épocas que se creían superadas, los arsenales de combate contra las protestas populares opositoras al gobierno.
Para concluir, en el marco de una gigantesca ofensiva regional pero también de la grave situación internacional, Estados Unidos aprovecha el cambio de rumbo político que se ha producido en países sudamericanos a partir de golpes palaciegos o maniobras electorales y montajes mediáticos, para producir un mayor avance político, económico y militar. En este último aspecto, la venta de armamento, la futura instalación de bases bajo diversas excusas, entre ellas la de las “intervenciones para ayuda humanitaria”, son un signo del presente. Frente a ello, los pueblos del continente se hacen una necesidad movilizarse por todos los medios para cumplir los mandatos tanto del ALBA, como de Unasur y la CELAC, de que el continente es “un territorio de paz” y no el campo de cultivo de las potencias imperiales. En ese camino estamos, con la seguridad, como afirmara el Comandante Fidel Castro, que estamos librando un combate en defensa de la humanidad y las futuras generaciones. Se trata de vencer o vencer, si no queremos que la actual civilización desaparezca.

THE TRUMP ADMINISTRATION, THE MIDDLE EAST AND THE U.S. MILITARY BASE AT GUANTANAMO By Ann Wright,

THE TRUMP ADMINISTRATION, THE MIDDLE EAST AND THE U.S. MILITARY BASE AT GUANTANAMO
By Ann Wright, retired U.S. Army Colonel and former U.S. Diplomat who resigned in 2003 in opposition to President Bushs War on Iraq
Today at the Fifth Conference on the Abolition of Foreign Military Bases, with a new President of the United States in office barely four months, who has sent 59 Tomahawk missiles into an air base in Syria and who is threatening further U.S. military actions from North Korea to more attacks on Syria, I represent a group of veterans of the U.S. military, a group that rejects U.S. wars of choice and rejects the huge number of U.S. military bases we have on the lands of other nations and peoples. I would like for the delegation from Veterans for Peace to stand.

We also have others from the United States here today, women and men who are civilians who believe the U.S. must end its wars on other nations and stop killing their citizens. Would members of the CODEPINK: Women For Peace delegation, Witness Against Torture and U.S. members of the World Peace Council and U.S. members of other delegations please stand up.
I am a 29-year veteran of the U.S. Army. I retired as a Colonel. I also served in the U.S. Department of State for 16 years in U.S. Embassies in Nicaragua, Grenada, Somalia, Uzbekistan, Kyrgyzstan, Sierra Leone, Micronesia, Afghanistan and Mongolia, the last four Embassies as Deputy Ambassador or at times, acting Ambassador.

However, in March 2003, fourteen years ago, I resigned from the U.S. government in opposition to President Bush’s war on Iraq. Since 2003, I have been working for peace and ending U.S. military operations around the world.

First, here in the city of Guantanamo, I want to apologize to the people of Cuba for the U.S. military base the U.S. forced on Cuba in 1898, 119 years ago, the military base outside the United States that my country has occupied the longest in its history.

Secondly, I want to apologize for the purpose of the U.S. Naval Base Guantanamo. I apologize that for fifteen years, since January 11, 2002 ”the Guantanamo prison has been the site for the illegal and inhumane imprisonment and torture of 800 persons from 49 countries. 41 prisoners from 13 countries remain imprisoned there including 7 men charged and 3 convicted by the U.S. military commission court. There are 26 indefinite detainees known as forever prisoners who will never receive a military commission trial because they would undoubtedly reveal the illegal, criminal torture techniques U.S. officials, both CIA and U.S. military, used on them.  Five prisoners were cleared for release, including two whose repatriation deals stalled at the Department of Defense in the last days of the Obama administration and who, tragically probably will not be released by the Trump administration.
http://www.miamiherald.com/news/nation-world/world/americas/guantanamo/article127537514.html#storylink=cpy.

Nine prisoners died while at the U.S. military prison, three of whom were reported as suicides but under extremely suspicious circumstances.

In the past fifteen years, those of us on the U.S. delegations have held countless demonstrations in front of the White House. We have disrupted Congress demanding that the prison be closed and the land be returned to Cuba and we have been arrested and sent to jail for disrupting Congress. During the Trump presidency, we will continue to demonstrate, disrupt and be arrested in our efforts to close the U.S. military prison and the U.S. military base at Guantanamo!

U.S. military has over 800 military bases around the world and is expanding the number rather than decreasing them, particularly in the Middle East. Currently, the US has five major air bases in the region, in the UAE, Qatar, Bahrain, Kuwait and Incirlik, Turkey. https://southfront.org/more-details-about-new-us-military-base-in-syria/

In Iraq and Syria, U.S. bases, or small temporary bases have been created as the United States increases its support for groups fighting the Assad government and ISIS in Syria and support for the Iraqi Army as it battles ISIS in Iraq.

In the past six months, the US Air Force has built or reconstructed two airfields in northern Syria near Kobani in Syrian Kurdistan and two airfields in Western Iraq. https://www.stripes.com/news/us-expands-air-base-in-northern-syria-for-use-in-battle-for-raqqa-1.461874#.WOava2Tys6U U.S. military forces in Syria are supposedly limited to 503, but troops who are in the country under 120 days are not counted.

Additionally, U.S. military forces are using the military bases of other groups, including a military base in north-eastern Syria, which is currently controlled by the Kurdish Democratic Union Party (PYD) in the Syrian city of Al-Hasakah, located 70 km from the Syrian-Turkish border and 50 km from the Syrian-Iraqi border. Reportedly, the US has deployed 800 servicemen on the military base. https://southfront.org/more-details-about-new-us-military-base-in-syria/

The US created a new military base in the western part of Syrian Kurdistan, also known as Rojava. And it is reported that large group of the well-equipped US Special Forces is located at the Tel Bidr base, located to the northwest of Hasakah. https://southfront.org/more-details-about-new-us-military-base-in-syria/

The Obama administration had capped the number of US military in Iraq at 5,000 and in Syria at 500, but the Trump administration is apparently adding another 1,000 into Syria. https://www.washingtonpost.com/news/checkpoint/wp/2017/03/15/u-s-military-probably-sending-as-many-as-1000-more-ground-troops-into-syria-ahead-of-raqqa-offensive-officials-say/?utm_term=.68dc1e9ec7cf

Syria is the site of Russias only military bases outside of Russia with the naval facility in Tartus, and now at Khmeimim Air Base with Russia military operations in support of the Syrian government.

Russia also has military bases or the Russian military is using facilities many of the former Soviet republics now through the Collective Security Treaty Organization (CSTO), including 2 bases in Armenia https://southfront.org/russia-defense-report-russian-forces-in-armenia/; a radar and naval communications station in Belarus; 3,500 military personnel in South Ossetia Georgia; the Balkhash Radar Station, the Sary Shagan anti-ballistic missile test range and the Space Launch Center in Baikinor, Kazakhstan; Kant Air Base in Kyrgyzstan; a military task force in Moldova; the 201st Military Base in Tajikistan and also a Russian Navy resupply facility at Cam Ranh Bay, Vietnam
https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Russian_military_bases_abroad

The tiny, strategically located country of Dijbouti has military bases or military operations from five countries ”France, the U.S., Japan, Saudi Arabia and China first overseas military base”.http://www.huffingtonpost.com/joseph-braude/why-china-and-saudi-arabi_b_12194702.html

The U.S. base, Camp Lemonnier at the Djibouti International airport, is the site of a large drone base hub used for assassin operations in Somalia and Yemen It is also the site of the U.S. Combined Joint Task Force-Horn of Africa and the forward headquarters of the U.S. Africa Command. It is the largest permanent U.S. military base in Africa with 4,000 personnel assigned.
In support of U.S. military operations in the Middle East, the U.S. military bases in Greece and Italy– the Naval Support Group in Souda Bay, Crete, Greece and the U.S. Naval Air Station in Sigonella, the U.S. Naval Support Group and the U.S. Naval Computer and Telecommunications Center in Naples, Italy.

In Kuwait, the U.S. has facilities on four bases including: three camps at the Ali Al Salem Air Base including Camp Arifian and Camp Buchring. The US Navy and US Coast Guard uses on the Mohammed Al-Ahmad Kuwait Naval Base under the name Camp Patriot.

In Israel, the U.S. has 120 U.S. military personnel at the Dimona Radar Facility, an American-operated radar base in the Negev desert as a part of the Iron Dome project.

In Bahrain, the U.S. has the U.S. Naval Support Group/Base for the Fifth Fleet and is the primary base for naval and marine actions in Iraq, Syria, Somalia, Yemen and the Persian Gulf.

On the island of Diego Garcia, the U.S. has a U.S. Naval Support Facility provides logistic support for the US Air Force and Navy to operational forces in Afghanistan, the Indian Ocean and Persian Gulf including up to twenty pre-positioned ships that can supply a large armed force with tanks, armored personnel carriers, munitions, fuel, spare parts and even a mobile field hospital. This equipment was used during the Persian Gulf War when the squadron transported equipment to Saudi Arabia. Â The United States Air Force operates a High Frequency Global Communications System transceiver on Diego Garcia.

In Afghanistan where the United States has had military forces for almost sixteen years from October 2001, the U.S has still has 10,000 military personnel and approximately 30,000 civilians working on 9 bases.

U.S. military bases are purposefully located near nations that the U.S. calls a threat to its national security. The bases in Germany, Poland and Romania and frequent military maneuvers in the Baltic States keep Russia on edge. The U.S. bases in Afghanistan, Turkey and Iraq keep Iran on edge. The U.S. bases in Japan, South Korea and Guam keep North Korea and China on edge.

Our coalition of peace groups in the United States will continue to work end U.S. military bases in other people countries as we work for a peaceful world not threatened by the United States.

DECLARACIÓN DEL MOVIMIENTO CUBANO POR LA PAZ Y LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS (MOVPAZ)

El Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos (Movpaz), organización miembro de la sociedad civil cubana, expresa su más firme solidaridad con el pueblo y gobierno venezolano y exige el cese inmediato de las acciones hostiles y terroristas de la oposición oligarca y del gobierno de los Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela.

La puesta en marcha de planes desestabilizadores y agresiones fascistas por parte de la oposición contrarrevolucionaria y ultraconservadora en sus esfuerzos por derrocar la Revolución, sumado a la guerra económica, política y mediática en contra del proceso bolivariano y de sus principales líderes, se enmarcan en el esquema y en los postulados de la Guerra No convencional diseñada por el imperialismo estadounidense para acabar con los procesos de independencia, soberanía y justicia social en la Región.
Las recientes declaraciones injerencistas del presidente de los Estados Unidos, en contubernio con la Organización de Estados Americanos, constituyen una nueva provocación a la soberanía nacional de la hermana Nación y una flagrante intromisión en sus asuntos internos en contra de los principios refrendados en la carta de las Naciones Unidas.
En este contexto, cobra mayor vigencia la Proclama de América Latina y El Caribe como Zona de Paz aprobada por la II Cumbre de la CELAC realizada en La Habana en enero de 2014, que refrendó el respeto de los principios y normas del Derecho Internacional, el derecho inalienable de todo Estado a elegir libremente el sistema político, económico, social o cultural, sin injerencia de ningún tipo y la igualdad soberana y la reciprocidad entre los Estados.

El Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos llama a todas las organizaciones y fuerzas progresistas amantes de la Paz de la región y del mundo, a solidarizarse con la lucha que hoy libra la hermana República Bolivariana de Venezuela, su pueblo y su gobierno, en contra de la agresión oligarca e imperialista y en defensa de la Paz.
¡Viva la Revolución Bolivariana!
La Habana, 28 de Julio del 2017

Solidarity with Bolivarian Venezuela

Statements

The Bolivarian Republic of Venezuela is being targeted by a violent, destabilizing, putschist campaign promoted by the USA and the Venezuelan oligarchy, part of an offensive against the peoples and the progressive anti-imperialist and sovereign affirmation processes in Latin America and the Caribbean, an offensive that aims at imposing USA’s politic and economic domination in the region.

Venezuela’s immense natural resources, namely its oil reserves, are the target of big multinational corporations greed, namely from the USA, that never accepted the process of change and transformations initiated by President Hugo Chávez 18 year ago.

The ongoing economic war, financial blockade, boycott, hoarding of goods, price speculation, destabilization hot-spots, sabotage actions and acts of extreme violence and destruction carried out by fascist groups, the media war of disinformation and manipulation, all correspond to powerful plans of interference and putsch subversion aiming at attacking the legitimate power democratically exercised by President Nicolás Maduro, by its government and other institutional bodies, exercised by the Venezuelan people that defend freedom, democracy, peace, that defend the Venezuelan Constitution.

The putschist forces and those that support them internally and abroad, creating a false image of the situation in Venezuela – presenting as “democrats” the putschist and terrorist groups, and as “repression” the action of those that truly defend freedom, democracy and the safety and well-being of Venezuelan citizens – and calling for a USA backed foreign intervention, have set in motion a new operation of interference and aggression, like the ones USA have unleashed against other States and peoples, this time against the Bolivarian process and the Venezuelan people, their conquests and achievements.

By the foregoing and in the defence of peace and of the sovereignty and independence of the Bolivarian Republic of Venezuela, in defence of the right of the Venezuelan people to decide their fate, the signatory organizations:

Repudiate the actions of interference, economic war and aggression against the Bolivarian Republic of Venezuela and its people;

Condemn the criminal act of extreme violence perpetrated by terrorist groups against the Venezuelan people, against their freedom, security and well-being;

Express their solidarity with the patriotic, democratic, progressive, anti-imperialist Venezuelan forces, namely to the International Solidarity Committee (COSI), in their defence of the rights and aspirations of the Venezuelan people, the defence of the independence of their motherland – the Bolivarian Republic of Venezuela – and of its Constitution.

Co-signing organizations:

All India Peace and Solidarity Organization

Association for Defence of Peace, Solidarity and Democracy – Iran

Brazilian Center for Solidarity with Peoples and Struggle for Peace

British Peace Assembly

Bulgarian National Peace Council

Civic Association Soldiers Against War – Czech Republic

Cyprus Peace Council

Czech Peace Movement

Forum Against the War – Italy

INTAL – Belgium

Peace and Neutrality Alliance – Ireland

Portuguese Council for Peace and Cooperation

Sudan Peace and Solidarity Council

Swiss Peace Movement

United States Peace Council

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