Boletín “Síntesis Informativa”


El Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos presenta el boletín “Síntesis Informativa”, que reaparece después de un largo período de ausencia. El boletín tendrá una salida de tres números al año y su principal objetivo es dar a conocer el accionar del MOVPAZ, Miembros del Secretariado, colaboradores y amigos.

http://www.wpc-in.org/statements/bulletin-s%C3%ADntesis-informativa-movpaz

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DECLARACIÓN DEL MOVPAZ CONTRA EL BLOQUEO


El Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos, interpretando el sentir de los millones de cubanos que anhelan la paz en Cuba y en todo el planeta, levantamos nuestra voz junto al más de un centenar de organizaciones de la sociedad civil de Cuba presentes en este acto, para exigir el levantamiento del bloqueo impuesto por los EEUU hace más de medio siglo.

La demanda del levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero; la devolución del territorio ilegalmente ocupado en la provincia de Guantánamo por una base naval estadounidense, en contra de la voluntad del pueblo y el gobierno cubanos, y la difusión de la trascendental “Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, adoptada en la Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana en el 2014, son ejes fundamentales del trabajo del MOVPAZ.

El bloqueo y la paz son antagónicos porque sus principios, alcances y propósitos son completamente opuestos. El bloqueo es genocida, incide de manera nociva en el pueblo cubano en todos los ámbitos: salud pública, educación, cultura, deportes y otros. El bloqueo es especialmente criminal en la esfera de la salud pública, porque impide el acceso a comprar en los EEUU medicamentos vitales destinados especialmente a personas aquejadas de graves enfermedades, algunas de las cuales, entre ellas niñas y niños, han lamentablemente fallecido, así como equipos de última generación para los hospitales.

Por el contrario, la paz es multidimensional y comprende todos los aspectos que resultan positivos principalmente para los seres humanos. En Cuba, el gobierno y el pueblo ansían la paz, y a pesar del inhumano bloqueo, han impulsado el desarrollo nacional en las diferentes esferas, resaltando aquellas como la biotecnología que es propia de los países desarrollados. Fruto de los esfuerzos encomiables de la medicina cubana, alrededor de 30 medicamentos cubanos actualmente se comercializan en 50 países, y se exportan tecnologías y equipos de diagnóstico que permiten la detección temprana de malformaciones congénitas y otras enfermedades, y es motivo de orgullo que miles de especialistas de la salud se encuentran prestando servicios en más de 60 países, en los que atienden preferentemente a los más desposeídos.

Este es el XIV Foro en el que se reúne la Sociedad Civil Cubana, y así lo seguiremos haciendo hasta lograr que se levante el bloqueo a nuestra isla, y el pueblo cubano pueda finalmente vivir y desarrollarse en paz.


¡¡¡ABAJO EL BLOQUEO!!!

¡¡¡VIVA LA PAZ!!!

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Declaración de la Cátedra del Adulto Mayor contra el bloqueo de Estados Unidos hacia nuestro país.


La Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de la Habana surgió el 14 de febrero del año 2000, “Día del Amor y la Amistad”, con la misión de contribuir desde la educación y la investigación permanente, a lo largo de la vida a elevar la calidad de vida de los jubilados, de las personas mayores, que ya constituimos el 19,8 % de la población. Sus integrantes constituimos un movimiento de voluntarios/as, que extienden su labor educativa y socialmente útil, desde las aulas a la comunidad e instituciones, del modelo de sociedad que hemos decidido construir. Las personas mayores también condenamos enérgicamente el Bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba.

Desde que somos adolescentes y algunos niños y niñas, ya que somos varias generaciones de mayores, sufrimos las afectaciones del bloqueo genocida, y así, con todas las limitaciones somos muchos profesionales y héroes del trabajo y de la Patria, y practicamos el principio de solidaridad, entre nosotros y con todos los pueblos del mundo, pero es injusto e inhumano que exista el bloqueo, que es una forma de violencia matizada con los descubrimientos de la permanente revolución técnica y científica que existe y que ellos disfrutan para hacer el mal y que tengamos que utilizar nuestras energías físicas y mentales para afrontarlo porque convivimos con él, en vez de utilizarlas para vivir en paz, que es el derecho humano que prima en el sistema de derechos humanos.

Los cubanos, hemos desarrollado la habilidad de convertir los reveces en victorias y avanzamos poco a poco, sin rendirnos. El gobierno de los EU, no solo manipula el concepto de derechos humanos, para que la opinión pública y los ignorantes se confundan, y actúen en consecuencia, sino que viola los documentos jurídicos internacionales, y no pasa nada nuevo, a pesar del repudio de muchos países, y personas decentes y cultas de sus propias instituciones y otras que existen en el mundo.

Los indicadores de desarrollo humano que tenemos demuestran la voluntad política de nuestro Estado, pero si no estuviéramos bloqueados y que no es la única forma de agredirnos que han usado, estamos seguros que fuéramos más felices.

Persistiremos en construir un país próspero y culto. Queremos la paz, “para todos y para bien de todos”. Apoyamos la Declaración de América Latina como zona de paz, no queremos bases militares y exigimos que la organización de las Naciones Unidas cumpla el papel para lo que fue creada.

Representamos las voces de los adultos mayores cubanos martianos y fidelistas. Seguiremos luchando hasta lograr un mundo mejor, para las generaciones que nos sucederán. Ese es nuestro legado.La niñez y la juventud pueden contar con nosotros.

¡Abajo la guerra, Viva la Paz! ¡Todos por un mundo mejor!

Firmado: Consejo Técnico Catedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana, a los catorce días del mes de octubre del 2017. Año 59 de la Revolución.

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Sanciones financieras contra Nicaragua


Sanciones financieras contra Nicaragua
Por: Hedelberto López Blanch

Nuevamente, Estados Unidos lanza sanciones económicas contra otro gobierno latinoamericano cuyo “delito” ha sido llevar beneficios sociales y económicos a la mayoría del pueblo y no obedecer las directrices de Washington de implantar el sistema capitalista neoliberal.

En esta ocasión, Nicaragua es el país amenazado con aplicársele un bloqueo económico-financiero, al aprobar en primera instancia la Cámara de Representantes el proyecto de Ley Nica Act, debido a que el Gobierno Sandinista, encabezado por su presidente Daniel Ortega desde 2007, ha impulsado un desarrollo nacional independiente y a la par, estrechado relaciones con países catalogados por Estados Unidos como enemigos, entre los que aparecen Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Rusia, China, irán.

El proyecto fue presentado por los ultraderechistas Ileana Ros Lehtinen y Albio Sires, ambos de origen cubano, que se han caracterizado por sus posiciones extremistas en contra de cualquier país latinoamericano que no obedezca las órdenes de la Casa Blanca.

La Nica Act (Ley de Condicionamiento a la Inversión Nicaragüense) pretende impedir que el gobierno Sandinista tenga acceso a créditos o inversiones de instituciones financieras internacionales.

Para levantar las sanciones o mejor dicho, el bloqueo financiero, Nicaragua deberá “tomas medidas efectivas para celebrar elecciones libres, justas y transparentes, combatir la corrupción y respeto a partidos opositores”. Solo faltó poner en el documento, y entregar a Estados Unidos y las compañías transnacionales el control del país.

El proyecto pasará al Senado que al contar con mayoría republicana se da por descontado que lo apruebe. En septiembre de 2016 (antes de las elecciones generales donde fueron elegidos Daniel Ortega y Rosario Murillo con el 72,5 % de las boletas) la Nica Act no se llevó a votación en esa instancia legislativa por no contar con los sufragios necesarios.

Para el gobierno sandinista, la “Nica Act 2017 es una amenaza más, de las muchas que a lo largo de la historia se han cernido sobre Nicaragua, en el afán de las mentalidades imperialistas de apropiarse de nuestro país”.

Lo que ocurre actualmente es que Estados Unidos ha retornado a su larga historia de mantener como su patio trasero, por cualquier medio, a todas las naciones de América Latina. Pero esos tiempos ya han pasado.

Las verdaderas razones de esa agresiva política es la de derrocar a un Gobierno que ha alcanzado éxitos económicos y sociales desde que en 2007 el Sandinismo regresó al poder después de 16 años de nefastos regímenes neoliberales.

Vale la pena hacer un poco de historia para entender mejor el porqué de las sanciones económicas.

Nicaragua sufrió a principios del siglo XX, varias invasiones e intervenciones norteamericanas las que combatió fuertemente, bajo la dirección del general Augusto César Sandino. En 1979 el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) alcanzó el poder tras una larga lucha contra la dictadura somocista, impuesta y apoyada por Washington.

Durante 10 años, (1979-1989) el FSLN llevó a cabo transformaciones socio-económicas: grandes campañas de alfabetización; introdujo la atención médica gratuita e inició una reforma agraria para beneficiar al empobrecido campesinado, pero una violenta guerra impuesta desde Estados Unidos, desangró al país y le abrió las puertas a las fuerzas de derecha que ocuparon la presidencia en 1990.

Siguieron 16 años de profundas políticas neoliberales. Se sucedieron tres regímenes de derecha que aplicaron y llevaron adelante las políticas de privatización diseñadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) las que provocaron graves afectaciones a los programas sociales y a la débil economía nicaragüense.

Datos del Banco Mundial señalaban que el 46 % de los nicaragüenses sobrevivía con poco más de un dólar al día y el desempleo alcanzaba al 60 % de la Población. El analfabetismo subía al 35 % y casi un millón de menores estaban fuera del sistema educacional. Como consecuencia directa, en 2006 existían más de 1 400 000 personas pobres, en su mayoría niños, y el país tenía el índice más alto de desnutrición de Centroamérica.

Al retornar el FSLN y Daniel Ortega a la presidencia en 2007, se dio un vuelco completo a esa política neoliberal. Se restablecieron la educación y la atención médica gratuita en las instituciones públicas. Se logró alfabetizar a toda la población con el programa cubano Yo Si Puedo y Nicaragua fue declarada por la UNESCO en 2009 como el tercer país del área, libre de ese flagelo. Con la ayuda económica entregada a las familias disminuyó la alta deserción escolar debido a que ya los menores no tenían que buscar sus propios sustentos en infames labores.

La salud pública llegó a todo el país y se establecieron programas como la Operación Milagro (en colaboración con Cuba y Venezuela) que ha devuelto la visión a miles de ciudadanos. La misión Todos con Voz detectó a personas con discapacidad para atenderlas gratuitamente.

A través del convenio Usura Cero se ofrecen micro créditos a bajos intereses a los pobladores de las zonas rurales para incrementar los pequeños negocios familiares lo cual ha favorecido a miles de ciudadanos.

Mediante el programa Hambre Cero, familias pobres que poseen pequeños pedazos de tierra, reciben ayuda financiera y animales de crianza para mejorar e incrementar las crías y poderlas comercializar.

Se han otorgado 28 000 inmuebles a familias pobres que solo disponían de chozas cubiertas de cartón y pedazos de lata.

Si en el 2006 Nicaragua apenas cerró con 280 millones de dólares en inversiones, para el 2016 alcanzó más de 1 500 millones, mientras el número de países inversionistas se duplicó de 20 a 40 en ese mismo período.

Una encuesta del Instituto Nacional de Información de Desarrollo, detalló que en el período 2009-2014, hubo una disminución de 13 puntos porcentuales en la pobreza nacional, que descendió de 42.5 % a 29.6 %. Para el mismo período, la pobreza extrema presentó una disminución de 6 %, al pasar del 14.6 % al 8.3 %.

Las palabras y los datos huelgan. La realidad es que Estados Unidos no quiere gobiernos progresistas en la región y trata por todos los medios de desestabilizarlos.

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DECLARACIÓN DE LA PRIMERA CONFERENCIA DE PAZ DEL CARIBE

DECLARACIÓN DE BRIDGETOWN

RESISTIENDO EL DESASTRE NUCLEAR Y AMBIENTAL:
CONSTRUYENDO LA PAZ EN EL CARIBE

Una declaración de la Primera Conferencia de Paz del Caribe
Bridgetown, Barbados, 6-7 de octubre de 2017

Introducción

Las organizaciones de paz existentes en el Caribe – el Movimiento Caribeño por la Paz y la Integración (CMPI), el Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos (MovPaz), el Consejo por la Paz de Jamaica (JPC), el Consejo por la Paz de Guyana (GPC) y el Capítulo Caribeño de la Red Internacional en Defensa de la Paz (NIDOH-C), así como varios delegados nacionales de otras organizaciones progresistas (en su conjunto representando a ocho naciones hermanas del Caribe – Barbados, Cuba, Guyana, Jamaica, Martinica, Santa Lucía, Trinidad y Tobago y Venezuela) y el Consejo por la Paz de los EE.UU., se reunieron en Barbados los días 6 y 7 de octubre de 2017 para analizar asuntos críticos relativos a la paz mundial y para adoptar la Declaración que aparece a continuación.

Antecedentes
En una reunión del Consejo Mundial por la Paz celebrada en Sao Luis, Brasil, los días 18 y 19 de noviembre de 2016 auspiciada por el Centro Brasileño para la Solidaridad de los Pueblos y la Lucha por la Paz (CEBRAPAZ), y reunidos bajo el tema “Fortalecer la solidaridad de los pueblos en la lucha por la paz, contra el imperialismo”, se determinó que “fortalecer al Consejo Mundial por la Paz es una tarea clave en esta solidaridad”, y con este fin se solicitó a los consejos por la paz del Caribe organizar una conferencia pan-caribeña en 2017.

Dado el llamado de la Conferencia por la Paz Mundial en Sao Luis, el Movimiento Caribeño por la Paz se movilizó para organizar su primera Conferencia Caribeña por la Paz en la isla de Barbados los días 6 y 7 de octubre de 2017.

Los delegados a la Primera Conferencia Caribeña por la Paz ven con preocupación la contraofensiva neoliberal del imperialismo, que está impactando a las sociedades caribeñas mayormente a través de la instalación de fuerzas capitalistas retrógradas que han abierto los países a la dominación del sector privado y el retroceso de los beneficios sociales en salud, educación, construcción pública de viviendas y transporte, impactando adversamente sobre la calidad de vida de los trabajadores caribeños.

La Primera Conferencia Caribeña por la Paz también reconoce que el cambio climático presenta una amenaza principal para los países de la región caribeña, ya que impacta negativamente sobre nuestros sistemas ecológicos y económicos y aumenta el riesgo de desastres naturales que pueden acabar con las economías caribeñas al destruir la infraestructura y ocasionando significativas pérdidas de vidas.

La Conferencia percibe con alarma la actual temporada extraordinariamente intensa y violenta de huracanes, que ha resultado en miles de millones de dólares en daños infraestructurales, destruido islas enteras, mutilando sus economías y teniendo como resultado numerosas muertes. No ha escapado su atención el hecho de que estos eventos naturales que han sido exacerbados por los efectos de la actividad humana han ocurrido a continuación de negativas por parte del liderazgo de los EE.UU. – la nación más inamistosa hacia la ecología en el mundo – de la necesidad de cualquier acuerdo global para combatir el calentamiento global. Desde esa perspectiva, el fracaso en crear consenso global acerca del cambio climático y las necesarias respuestas representa una tremenda amenaza a la paz en la región caribeña y milita contra la estabilidad y el funcionamiento adecuado de las instituciones y sociedades en general del Caribe.

También reconocemos la presencia de bases militares en el Caribe como contribución significativa a la ulterior degradación ambiental y como erosión de la seguridad y estabilidad de la región. Por lo tanto denunciamos las maniobras y ejercicios militares que destruyen el ambiente y socavan la salud de las poblaciones residentes en las cercanías de esas bases militares.

Pero en adición a su costo ambiental, la Primera Conferencia Caribeña por la Paz también ve la presencia de un gran número de bases e instalaciones militares en la región del Caribe como una amenaza seria a la paz y la estabilidad de todas las naciones, dados sus propósitos guerreristas e intervencionistas. Consideramos que es urgente y necesario unirnos decididamente a las acciones de la campaña internacional contra las bases militares extranjeras y por un mundo de paz sin armas nucleares, químicas y bacteriológicas.

La Primera Conferencia Caribeña por la Paz reconoce el Tratado de Tlatelolco de 1967 que declaró a nuestra región de América Latina y el Caribe como zona libre de armas nucleares, y con ese propósito exigimos el cese inmediato del trasbordo de desechos nucleares a través del Mar Caribe.

También reconocemos el significado del hecho de que 122 estados miembros de las Naciones Unidas han adoptado el Tratado que prohíbe las armas nucleares, primer y único instrumento legal internacional que declara ilegales todas las armas nucleares. Sin embargo, condenamos enérgicamente el hecho de que las superpotencias que poseen tales armas que pueden exterminar a la humanidad han evitado deliberada y arrogantemente firmar este tratado esencial.

También percibimos con alarma que una amenaza específica a la paz en el Caribe estriba en la proliferación de armas de fuego en el Caribe, en un ambiente de colapso económico y social ocasionado por el capitalismo neoliberal y las actividades corruptas del tráfico de drogas, lavado de dinero y tráfico de personas. Aparejado con la intensa penetración de los medios masivos extranjeros a que el Caribe ha estado sometido, el fenómeno de los valores importados que han eclipsado nuestros valores locales de respeto y decencia humanos, y con películas y filmes que perpetúan la avaricia, la violencia, la opulencia y el egoísmo, entonces el alza en el número de muertes sin sentido y guerra de pandillas se presenta como una amenaza directa a nuestra civilización caribeña.

CONTRA ESTE TELÓN DE FONDO, la Primera Conferencia Caribeña por la Paz:

1. Dedica el trabajo, resultados y consecuencias de la conferencia a la memoria y honor de los eternos Comandantes Ernesto Che Guevara y Fidel Castro Ruz, y en reconocimiento tanto del 50 aniversario de la caída en combate del Comandante Ernesto Che Guevara y del primer aniversario del deceso del Dr. Fidel Castro el 25 de noviembre de 2016.

Rendimos homenaje a estos dos visionarios líderes mundiales que hicieron extraordinarias contribuciones a la paz y a la lucha de liberación de países africanos, latinoamericanos y caribeños.

2. Exige el fin de la presencia militar extranjera representada por la MINUSTAH en Haití y su sustitución por un mecanismo de apoyo civil y humanitario. Además, la Conferencia rechaza la noción de un “estado fallido”, que es un concepto utilizado por las fuerzas del imperialismo como justificación para la interferencia en los asuntos internos de naciones soberanas y un motivo para la intervención militar para el cambio de régimen.

3. Afirma nuestra determinación de salvaguardar la paz en América Latina el Caribe en consonancia con la Declaración de La Habana aprobada por los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en la segunda Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana, Cuba en 2014 – una Declaración que establece a nuestra región como Zona de Paz.

4. Reafirma nuestro compromiso con los principios de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, y nuestro profundo respeto por los principios y normas del derecho internacional, el derecho inalienable de todo Estado para escoger libremente su sistema político, económico, social y cultural sin interferencia de ningún tipo, y la igualdad soberana de los estados.

5. Reconoce el papel jugado por las mujeres en hacer avanzar el futuro pacífico y sostenible del planeta, y admite que el logro de la paz y el fin de la violencia dependen del respeto a la diversidad cultural, racial, religiosa y sexual.

6. Se compromete a luchar contra el imperialismo, las políticas neoliberales y las acciones militares extranjeras que buscan socavar y derrotar a los gobiernos y movimientos progresistas y democráticos de la región.

7. Rechaza el concepto hegemónico prevaleciente del “Estado occidental ideal” – un concepto que alienta el racismo, la supremacía blanca y la discriminación. En su lugar, reconocemos y aceptamos un concepto más amplio e inclusivo de desarrollo humano, participación y democracia.

8. Rechaza las acciones intervencionistas, la amenaza de intervención militar, las campañas mediáticas, las amenazas psicológicas, la guerra económica y el bloqueo financiero orquestados y dirigidos por el gobierno de los Estados Unidos de América (EE.UU.) y por secciones de la oligarquía conservadora nacional e internacional, que socavan la paz y la estabilidad de la República Bolivariana de Venezuela al intentar destruir la revolución bolivariana y su positiva influencia sobre América Latina y el Caribe.

9. Reconoce el derecho soberano del pueblo venezolano a efectuar la reforma de la Constitución de su nación, y acepta a la Asamblea Nacional Constituyente, elegida por más de ocho millones de personas, como legítima expresión de la voluntad y soberanía del pueblo venezolano; y también recordamos al mundo que la Asamblea Nacional Constituyente está establecida por la Constitución Venezolana.

10. Apoya los esfuerzos hechos por el gobierno revolucionario de Venezuela para establecer el diálogo con la oposición venezolana – con el propósito de lograr una paz duradera – en el marco de las discusiones que están teniendo lugar en la República Dominicana con el apoyo de la comunidad internacional.

11. Expresa la más amplia solidaridad con los países y pueblos bajo el mando colonial en el Caribe y América del Sur, a los cuales les ha sido negado el derecho a la autodeterminación y soberanía, y en particular exigimos el fin del colonialismo francés en Martinica, Guadalupe y la Guyana Francesa, y se compromete a brindar activa solidaridad a los pueblos de esos países en su lucha por la independencia, soberanía y autodeterminación.

12. Exige el fin de la presencia militar extranjera en América Latina y el Caribe en general, y en Puerto Rico, las Malvinas, Georgia e Islas Sándwich del Sur en particular. También confirmamos que las Malvinas, Georgia y las Islas Sándwich son parte del territorio de Argentina y deben regresar a la soberanía de la nación argentina.

13. Condena la negativa de ciertos países caribeños a reconocer el derecho legítimo del pueblo de Palestina a la estadidad soberana.

14. Condena al gobierno de la República Dominicana por su deportación masiva de personas descritas como “haitianos”, que ha sido llevada a cabo desde el año 2015 hasta el presente. La Conferencia demanda el cese de tales deportaciones, y llama a una determinación, supervisada internacionalmente, de la nacionalidad y status legal de los restantes residentes de piel oscura de la República Dominicana a fin de eliminar las preocupaciones de este grupo. La Conferencia también llama al establecimiento de un comité internacional para determinar la compensación a personas desplazadas ilegalmente por la deportación masiva efectuada directamente o alentada por el gobierno de la República Dominicana.

15. Exige el retorno a la soberanía nacional cubana del territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de los EE.UU. en Guantánamo, y además exige que el gobierno de los EE.UU. acepte la proposición formal hecha por el gobierno cubano de incluir esta cuestión en la agenda bilateral como factor clave en el proceso hacia la normalización de las relaciones entre los dos países, así como una cuestión clave en la búsqueda de la paz y seguridad regional.

16. Apoya la lucha de Cuba en todos los foros a favor de la eliminación incondicional del ilegal bloqueo económico, financiero y comercial, el más largo conocido en la historia, y que no solo es un acto de genocidio de acuerdo a la Ley Internacional sino una violación fundamental de la soberanía de terceros estados ya que está basado en la aplicación extraterritorial de la legislación nacional o interna de los EE.UU.

17. Rechaza la grave, infundada e injustificada decisión tomada por el gobierno de Donald Trump contra diplomáticos cubanos en los EE.UU. y dirigida evidentemente a borrar todos los pasos constructivos logrados recientemente hacia la normalización de las relaciones bilaterales EEUU-Cuba, y que es – por extensión – un nuevo obstáculo al desarrollo de relaciones normales con el resto del Caribe.

18. Condena todos los actos de terrorismo como la antítesis de la paz, y en particular recordamos y condenamos el acto terrorista cometido el 6 de octubre de 1976 cuando una bomba fue colocada en un avión comercial cubano, lo que resultó en la muerte de 73 personas en el espacio territorial de la isla de Barbados. Y a este fin exigimos que el Gobierno de los EE.UU. extradite a Venezuela a Luis Posada Carriles, el cerebro del acto terrorista, a fin de que pueda ser juzgado, y también reiteramos nuestro apoyo a la campaña del Capítulo Caribeño de la Red Internacional en Defensa de la Humanidad para que las Naciones Unidas declaren el 6 de octubre “Día Internacional contra el Terrorismo”.

19. Apoya a los pueblos de varias islas caribeñas en su lucha por superar las secuelas de los repetidos desastres naturales que han destruido gran parte de la infraestructura del país y para lograr la estabilidad política y social necesaria que les permita superar la situación actual.

20. Expresa solidaridad e insta a tomar acciones concretas para aliviar el sufrimiento de las víctimas de fenómenos naturales recientes que han conducido a la devastación, destrucción y pérdida de vidas en el Caribe, y en este sentido la Conferencia exige la creación de respuestas institucionales globales que estén en consonancia moral, económica y políticamente con las crisis que han ocurrido en estos países.

21. Insiste en que se reinicien discusiones globales sobre el cambio climático a fin de reducir las posibilidades de tales desastres que han tenido lugar en el Caribe durante la temporada de huracanes de 2017.

22. Condena las políticas que producen la deportación indiscriminada de prisioneros del Caribe a prisiones estadounidenses y el tráfico de personas y de armas en el Caribe, que sirven para generar elevadas tasas de criminalidad que amenazan la estabilidad de varias naciones caribeñas.

23. Rechaza la penetración mediática y la propaganda mediática que embota los sentidos de poblaciones caribeñas hacia la violencia, los crímenes contra las personas, el asesinato de líderes, la invasión y la guerra, y alentamos a nuestros gobiernos a crear las condiciones para que los representantes de los medios locales y los activistas culturales promuevan nuestra propia estética, sentimientos y preocupaciones.

24. Apoya el derecho de las naciones y pueblos del Caribe a luchar por y exigir compensaciones de parte de las potencias coloniales por los siglos de vasallaje y explotación basados en el genocidio de los pueblos indígenas, la esclavización africana y el colonialismo.

25. Identifica a los Estados Unidos, la OTAN y las grandes potencias de la Unión Europea y sus aliados, en su ambición por la dominación del mundo, como las amenazas principales a la paz y la felicidad de los pueblos de todo el planeta, y exigimos un fin a todas las guerras de agresión imperialista.

26. Exige la eliminación de las armas nucleares y un fin a la amenaza de su uso, y además exige que nuestros gobiernos respectivos y los estados poseedores del arma nuclear firmen rápidamente y ratifiquen el tratado sobre la prohibición de armas nucleares.

27. Celebra el renovado compromiso con la creación o reactivación de los movimientos y asociaciones de paz en el Caribe y su vínculo con el Consejo Mundial de la Paz, y reconoce que es vital articular y emprender tal labor colectiva a favor de la paz en la región y en apoyo a la sostenibilidad y validez de la proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

28. Expresa gratitud a los anfitriones, instituciones y personalidades que apoyan y al pueblo de Barbados en su conjunto, por la calurosa bienvenida brindada a los participantes en la reunión, y por ayudar a los arreglos logísticos de la Primera Conferencia Caribeña por la Paz en Barbados.

29. Apoya y emprende – de forma individual o colectiva – las acciones e iniciativas contenidas en el Plan de Acción aprobado por la Conferencia.

30. Recuerda a los pueblos caribeños nuestra historia única de opresión basada en la raza y las clases, y nuestras luchas históricas para resistir, vencer y trascender tal opresión y negación de la dignidad humana, y reafirma que nuestra historia nos ha legado una misión sagrada de invocar y defender los principios de libertad y dignidad humana, y de apoyar y brindar solidaridad activa y apoyo a todos los pueblos que están luchando legítimamente contra fuerzas opresivas y por la paz, la dignidad, el respeto, la soberanía, la autodeterminación y la paz.

THE BRIDGETOWN DECLARATION RESISTING NUCLEAR AND ENVIRONMENTAL DISASTER:
BUILDING PEACE IN THE CARIBBEAN

A Declaration from the 1st Caribbean Peace Conference Bridgetown, Barbados, Oct. 6-7th, 2017

Introduction
The Peace Organizations existing in the Caribbean — the Caribbean Movement for Peace and Integration (CMPI), the Cuban Movement for Peace and People´s Sovereignty (MovPaz), the Jamaica Peace Council (JPC), the Guyana Peace Council (GPC), and the Caribbean Chapter of the International Network In Defense of Humanity (NIDOH-C), as well as several national delegates of other progressive organizations (all together
representing eight sister nations of the Caribbean– Barbados, Cuba, Guyana, Jamaica, Martinique, Saint Lucia, Trinidad and Tobago, Venezuela) and the USA Peace Council met in Barbados over the period of 6th and 7th October 2017 to discuss critical matters relating to world peace and to adopt the Declaration inscribed hereunder.

Background
At a meeting of the World Peace Council held in São Luís, Brazil from November 18-19, 2016 and hosted by the Brazilian Center for Solidarity of the Peoples and Struggle for Peace (CEBRAPAZ), and meeting under the theme “Strengthen the peoples’ solidarity in the struggle for peace, against imperialism” it was determined that “strengthening the World Peace Council is a key task in this solidarity”, and to this end the Peace Councils of the Caribbean were requested to stage a pan-Caribbean Conference in
the year 2017.

Given the call from the World Peace Conference in Sao Luis, the Caribbean Peace Movement moved to organize its first Caribbean Peace Conference in the island of Barbados between October 6th and 7th, 2017.

The delegates of the First Caribbean Peace Conference view with concern, the neo-liberal counter-offensive of imperialism, which is impacting Caribbean societies largely through the installation of retrograde capitalist forces, which have opened the countries to private sector dominance and the reversal of the social gains in health, education, public housing and transportation, adversely impacting the quality of life of the Caribbean working people.

The First Caribbean Peace Conference also recognizes that climate change poses a major threat to the countries of the Caribbean region, as it impacts negatively on our ecological and economic systems and increases the risk of natural disasters that can wipe out Caribbean economies by wreaking havoc on infrastructure and by causing significant loss of life.

The Conference notes with alarm the extra-ordinarily intense and violent current hurricane season which has resulted in billions of dollars in infrastructural damage, destroyed entire islands, crippling their economies and has resulted in scores of deaths. It has not escaped notice that these natural events that have been exacerbated by the effects of human activity, have occurred following denials by the leadership of the USA — the world’s most eco-unfriendly nation — of the need for any global agreements to combat global warming. From that perspective, the failure to build global consensus around climate change and the necessary responses represents a tremendous threat to Peace in the Caribbean region and militates against the stability and the proper functioning of Caribbean institutions and societies in general.

We also recognize the presence of foreign military bases in the Caribbean as contributing significantly to further environmental degradation and as an erosion of the security and stability of the region. We therefore denounce the military maneuvers and exercises which destroy the environment and undermine the health of the populations residing in proximity to those military bases.

But in addition to their environmental costs, the First Caribbean Peace Conference also views the presence of the large number of foreign military bases and facilities in the Caribbean region as a serious threat to the peace and stability of all the nations given their warlike and interventionist purposes. We consider it to be both, urgent and necessary, to resolutely join in the actions of the international campaign against foreign military bases and for a world of peace without nuclear, chemical and
bacteriological weapons.

The First Caribbean Peace Conference acknowledges the 1967 Tlatelolco Treaty which established our region of Latin America and the Caribbean as a nuclear free zone, and to this end, we demand the immediate cessation of the transshipment of nuclear waste through the Caribbean Sea.

We also recognize the significance of the fact that 122 United Nations member states have adopted the Treaty prohibiting nuclear weapons, the first and only international legal instrument that declares illegal all nuclear weapons. However, we forcefully condemn the fact that the superpowers possessing such weapons that can wipe out humanity have deliberately and arrogantly avoided signing this essential treaty.

We also note with alarm that a specific threat to Caribbean peace resides in
the proliferation of firearms in the Caribbean , in an environment of economic and social collapse occasioned by neo-liberal capitalism and the corrupt activities of drug trafficking, money laundering, and human trafficking. When coupled with the intense foreign media penetration that the Caribbean has been subjected to, the phenomenon of imported values eclipsing our local values of respect and human decency, and with movies and films perpetuating greed, violence, opulence and selfishness, then the rise in senseless killings and gang warfare, presents itself as a direct threat
to our Caribbean civilisation.

AGAINST THIS BACKGROUND, the 1st Caribbean Peace Conference hereby:

1. Dedicates the work, results and outcomes of the conference to
the memory and honour of the eternal Commanders Ernesto Che Guevara and Fidel Castro Ruz, and in recognition of both the 50th anniversary of the fall-in-combat of Commander Ernesto Che Guevara and the 1st anniversary of the passing of Dr. Fidel Castro on November 25th 2016. We pay homage to these two world visionary leaders, who made extra-ordinary contributions to peace and to the liberation struggle of African, Latin-American and Caribbean countries.

2. Demands the end of the foreign military presence that MINUSTAH represents in Haiti and its replacement by a civilian and humanitarian support mechanism. In addition, the Conference rejects the notion of a “failed state”, which is a concept that is used by the forces of imperialism as a justification for interference in the internal affairs of sovereign nations and as a motive for military intervention for regime change.

3. Affirms our determination to safeguard peace in Latin America and the Caribbean in keeping with the Havana Declaration approved by the Heads of State and Government of the Community of Latin American and Caribbean States (CELAC) at the second CELAC Summit held in Havana, Cuba in the year 2014– a Declaration which
establishes our region as a Zone of Peace.

4. Re-Affirms our commitment to the principle of Latin America
and the Caribbean as a Zone of Peace, and our profound respect for the principles and norms of international law, the inalienable right of every State to freely choose their political, economic, social and cultural system without interference of any kind, and the sovereign equality of states.

5. Recognizes the role played by women in advancing the peaceful and sustainable future of the planet, and acknowledges that the achievement of peace and an end to violence are dependent on respecting cultural, racial, religious, and sexual diversity.

6. Commits to fight against imperialism, neoliberal policies, and
foreign military actions which seek to undermine and defeat the progressive and democratic governments and movements of the region.

7. Rejects the prevailing hegemonic concept of the “ideal western state”– a concept which encourages racism, white supremacy, and discrimination. Instead, we recognize and accept a broader and more inclusive concept of human development, participation and democracy.

8.Rejects the interventionist actions, the threat of military intervention, the media campaigns, the psychological threats, the economic war, and the financial blockade orchestrated and directed by the government of the United States of America (USA) and by sections of the national and international conservative oligarchy, which undermine the peace and stability of the Bolivarian Republic of Venezuela, as they attempt to destroy the Bolivarian revolution and its positive influence on Latin America and the Caribbean.

9. Recognizes the sovereign right of the Venezuelan people to
undertake reform of their nation’s Constitution, and accepts the National Constituent Assembly elected by over eight million people as a legitimate expression of the will and sovereignty of the Venezuelan people: and we also remind the world that the National Constituent Assembly is provided for within the Venezuelan Constitution.

10. Supports the efforts made by the revolutionary government of
Venezuela to establish dialogue with the Venezuelan opposition — with the aim of achieving a lasting peace — within the framework of the discussions that are being held in the Dominican Republic with the support of the International Community.

11. Expresses the broadest solidarity with countries and peoples
under colonial rule in the Caribbean and South America who have been denied the right to self-determination and sovereignty, and in particular we demand the end of French colonialism in Martinique, Guadeloupe, and French Guiana and commits to giving active
solidarity to the people of those countries in their struggle for independence, sovereignty and self-determination.

12. Demands an end to foreign military presences in Latin America
and the Caribbean in general, and in Puerto Rico, the Malvinas, Georgia and South Sandwich Islands in particular. We also reaffirm that the Malvinas, Georgia and Sandwich Islands are part of the territory of Argentina and must return to the sovereignty of the Argentine nation.

13. Condemns the refusal of certain Caribbean countries to recognize the legitimate right of the people of Palestine to sovereign statehood.

14. Condemns the government of the Dominican Republic for its
mass deportation of persons described as “Haitians” and carried out from the year 2015 to the present. The Conference demands the cessation of such deportations, and calls for an internationally supervised determination of the nationality and legal status of the remaining dark-skinned residents of the Dominican Republic in order to remove the anxieties of this group. The Conference also calls for the establishment of an international committee to determine compensation for persons illegally displaced by the mass deportation carried out directly or encouraged by the government of the
Dominican Republic.

15. Demands the return to Cuban national sovereignty of the territory illegally occupied by the US Naval Base in Guantanamo; and further demands that the US government accept the formal proposal made by the Cuban government to include this issue in the bilateral agenda as being a key factor in the process towards the
normalization of the relationship between the two countries, as well as a key issue in the quest for regional peace and safety.

16.
Supports the struggle of Cuba in all fora for the unconditional
removal of the illegal economic, financial and trade blockade, which is the longest one in known history, and which not only qualifies as an act of genocide in International Law but is also a fundamental violation of the Sovereignty of third nations in that it is based upon the extra-territorial application of national or domestic USA legislation.

17. Rejects the nasty, unfounded and unjustified decision taken by
the Donald Trump administration against Cuban diplomats in the USA, and evidently aimed at erasing all the constructive steps recently achieved towards the normalization of the bilateral USA/Cuba relationship, and which is– by extension– a new obstacle to the development of normal relations with the rest of the Caribbean.

18. Condemns all acts of terrorism as the anti-thesis of peace, and in particular we recall and condemn the terrorist act committed on October 6th 1976 when a bomb was planted on a Cuban commercial aircraft which resulted in the deaths of 73 persons within the territorial space of the island of Barbados. And to this end we
demand that the Government of the USA extradite Luis Posada Carriles, the mastermind of the terrorist act, to Venezuela in order that he may stand trial, and we also reiterate our support for the campaign of the Caribbean Chapter of the International Network in Defense of Humanity to have the United Nations declare October 6th
as “International Day Against Terrorism”.

19. Supports the people from several Caribbean islands in their struggle to overcome the aftermath of the repeated natural disasters which have destroyed much of the country’s infrastructure and to achieve the necessary political and social stability that will enable them to overcome the current situation.

20. Expresses solidarity and encourages concrete actions to alleviate the suffering of the victims of recent natural phenomena, which have led to devastation, destruction and loss of life in the Caribbean, and in this regard the Conference demands the creation of global institutional responses that are morally, economically and politically commensurate with the crises which have befallen these countries.

21. Insists that global climate change discussions be re-engaged in order to reduce the possibilities of such disasters that have befallen the Caribbean in the 2017 hurricane season.

22. Condemns the policies that produce the indiscriminate deportation of Caribbean prisoners from North American prisons, human trafficking and arms trafficking in the Caribbean, and that help to generate high crime rates that threaten the stability of several Caribbean nations.

23. Rejects the Media Penetration and the Media Propaganda which dull the senses of Caribbean populations to violence, crimes against the person, the assassination of leaders, invasion and war, and we encourage our governments to create the conditions for local media practitioners and cultural activists to advance our own aesthetics,feelings and concerns.

24. Supports the right of the nations and people of the Caribbean to pursue and demand reparations from the colonial powers for the centuries of vassalage and exploitation founded on the genocide of the indigenous people, African enslavement and colonialism.

25. Identifies the United States, NATO and the great powers of the European Union and their allies, in their ambition for world domination, as the main threats to peace and the happiness of the peoples of the entire planet and we demand an end to all wars of imperialist aggression.

26. Demands the elimination of nuclear weapons and an end to the threat of their use, and further demands that our respective governments and the nuclear-weapon possessing states promptly sign and ratify the treaty on the prohibition of nuclear weapons.

27. Celebrates the renewed commitment to the founding or reactivating of the Caribbean movements and associations of Peace and their linkage to the World Peace Council, and recognizes that it is vital to articulate and engage upon such collective work in favor of Peace in the region and in support of the sustainability and validity of the proclamation of Latin America and the Caribbean as a Zone of Peace.

28. Expresses gratitude to the hosts, supporting institutions and personalities, and to the Barbadian people as a whole for the warm welcome given to the participants in the meeting, and for supporting all the logistical arrangements of the 1st Caribbean Peace Conference in Barbados.

29. Supports and undertakes to — individually or in a collective manner — pursue the actions and initiatives contained in the Plan of Action approved by the Conference.

30. Reminds the Caribbean people of our unique history of race and class based oppression, and of our historic struggles to resist, overcome and transcend such oppression and denial of human dignity, and re-affirm that our history has bequeathed to us a sacred mission to advocate and defend the principles of freedom and human dignity, and to stand with and give active solidarity and support to all peoples who are legitimately fighting against oppressive forces, and for freedom, dignity, respect, sovereignty, self-determination and peace.

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DECLARACIÓN DEL MOVIMIENTO CUBANO POR LA PAZ CONTRA LA NICA ACT

El Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos proclama su incondicional respaldo al Presidente de Nicaragua Daniel Ortega Saavedra, a su Vicepresidenta Rosario Murillo, al FSLN y a su heroico pueblo, amenazados nuevamente por la intromisión de los EEUU en sus asuntos internos y en sus relaciones con otros Estados e instituciones internacionales.

Condenamos la Nicaraguan Investment Conditionality Act, conocida como Nica Act, proyecto de Ley aprobada el pasado 3 de octubre por el Congreso de los EEUU, que intenta imponer sanciones económicas mediante la aplicación de condicionamientos a los préstamos y financiamientos de organismos internacionales destinados a inversiones en Nicaragua, violando la Paz y sus derechos a la soberanía y autodeterminación, reconocidos por el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

La Nica Act se añade a la interminable lista de políticas injerencias que a lo largo de la historia han perpetrado los sucesivos gobiernos de los EEUU en los países latinoamericanos y caribeños, mediante multiplicidad de acciones en todos los ámbitos que pretenden subvertir los destinos que se han trazado los países de Nuestra América.

Sobrada experiencia tiene la Fundación Cubano Americana en el malsano oficio de difamar y engañar con fines de lucro. Los que promueven una imagen aparente de “redentores” de Nicaragua y de “protectores” de los intereses nacionales de los EEUU, por más de cinco décadas han asumido como un modo de vida altamente rentable el recrudecimiento del criminal bloqueo a Cuba, sin importarles sus consecuencias para el pueblo cubano.

La Nica Act, el bloqueo y otras acciones contra Cuba, y los ataques por múltiples vías contra Venezuela y Bolivia, son ejemplos que prueban la ofensiva política, económica, financiera y comunicacional estructurada y puesta en práctica por los EEUU de manera global en la región, e individual en determinadas naciones de Nuestra América que resultan claves para sus intereses políticos y económicos.

Una fuerte cohesión interna en nuestros países, y una indestructible unidad de todas las naciones en torno a la “Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz” promulgada por la Cumbre de la CELAC de la Habana efectuada en 2014, le confieren a Nuestra América la fortaleza necesaria para encarar de conjunto las acciones del imperio más poderoso del planeta.

¡¡¡Paz y Soberanía para Nicaragua!!!

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HAY QUE PONER FIN AL BLOQUEO CONTRA CUBA


Por Manuel E. Yepe Colaborador del Movimiento Cubano por la Paz
Octubre 5 de 2017

Es evidente que, para Donald Trump, la Organización de Naciones Unidas y en particular su instancia más representativa y democrática, la Asamblea General, son instituciones irrelevantes.
No obstante, el próximo 1º de noviembre, Cuba presentará una vez más ante la Asamblea General de la ONU, por vigésimo sexto año consecutivo, el proyecto de resolución sobre la “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”.
Todo el mundo sabe que lo que ocurrirá en esta ocasión en la máxima instancia de las Naciones Unidas será más de lo mismo, porque así lo adelantaron los discursos que pronunciaron en días recientes en Nueva York varios presidentes, primeros ministros y cancilleres de los cinco continentes que coincidieron en condenar a Estados Unidos como ejecutor del bloqueo a Cuba, la violación de los derechos humanos más grande que sufriera el continente americano en el pasado siglo.
El 26 de octubre del pasado año 2016, un proyecto cubano similar al que ahora se pondrá a la consideración de los máximos dirigentes de las 193 naciones que integran la comunidad mundial fue aprobado por el voto favorable de 191 países, ninguno en contra y las abstenciones de Estados Unidos e Israel.
Fue aquella la primera vez en veinticinco batallas diplomáticas similares en la Asamblea General de la ONU que estos dos países se abstuvieron en la votación porque, en los anteriores veinticuatro sufragios sucesivos esas dos naciones se habían pronunciado activamente en contra.
En cada uno de los últimos veinticinco años, la comunidad internacional de naciones representada en la Asamblea General de las ONU se ha ido acercando a la unanimidad en la condena al bloqueo económico, financiero y comercial a Cuba que ha venido ejerciendo unilateralmente Estados Unidos en detrimento de todos los países del
mundo por su intención y efectos extraterritoriales.
El anterior gobierno estadounidense, con Barack Obama como presidente, llevó a cabo tímidos avances en la política exterior hacia Cuba respondiendo a la voluntad y los intereses de la mayoría de los ciudadanos de ese país desmarcándose discretamente de su severa conducta imperialista mostrada al respecto durante un cuarto de siglo.
Incluso tuvo diversos gestos que denotaba una voluntad rectificadora y hasta propició el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.
Pero hasta allí llegó, dado que no pudo corregir –porque no era la voluntad del invisible Estado Profundo que asienta en Wall Street y en el Complejo Militar- el principal obstáculo para la normalización de los nexos de buena vecindad: el inhumano bloqueo que ya dura más de medio siglo.
Para quienes no confían en las potencialidades del pueblo de Estados Unidos, con el advenimiento a la presidencia de la nación del magnate Donald Trump y especialmente luego de las palabras de éste el 16 de junio último en la ciudad de Miami, hoy devenida madriguera de lo peor de la mafia anticubana en Estados Unidos, ha desaparecido toda esperanza de normalización a corto plazo de las relaciones entre los
gobiernos de Washington y La Habana.
Por cierto, fue ese el lugar y el momento que marcó, según muchos observadores una reconciliación de Rubio con Trump que, hasta entonces, era un violento detractor del actual Presidente cuando era candidato.
La historia de los misteriosos ataques sónicos o acústicos contra el personal diplomático de la Embajada estadounidense en La Habana, aparentemente, comenzó hace un año y nada ha sido esclarecido a pesar de los declarados esfuerzos de ambas partes por determinar origen,medios y actores de semejantes incidentes.
No solamente no se tiene ni la más remota idea de quiénes han sido los autores ni los recursos tecnológicos empleados. “La bruma del misterio es tan densa y de implicaciones tan variadas que en algunos pasillos de Washington se llega a decir en voz baja…que ello nunca se sabrá…y de saberse no se haría público”, ha escrito un periodista de Miami. El senador anticubano Marco Rubio desató el coro de tambores de guerra pidiendo las condenas y sanciones más drásticas hacia Cuba. No obstante esta ausencia de antecedentes, el Departamento de Estado, desde Washington, anunció el retiro del 60% de su personal diplomático en La Habana, suspendió indefinidamente las visas y advirtió a sus ciudadanos que no deben viajar a Cuba.
Los hechos se originaron hace un año y las partes consultaron entonces entre ellas, de manera constructiva, lo ocurrido. El ataque a la salud de los diplomáticos de EEUU habría tenido lugar antes del inicio de la administración Trump pero ésta, al “descubrirlo”, comenzó a capitalizarlo políticamente. El escándalo actual denota con toda claridad que hay quienes buscan beneficiarse ahora del misterioso incidente.

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