Fidel, un hombre de Paz

Por Jorge Lezcano Pérez*

La universalidad del pensamiento humanista de Fidel es reconocida en todos los rincones del mundo y saben que él, ante todo, es un hombre de paz. Por supuesto que en el proceso del desarrollo histórico de la humanidad y de la lucha eterna de los pueblos por alcanzar su libertad, independencia, soberanía, dignidad y felicidad plenas, también nuestro Comandante en Jefe brilla por su ejemplaridad como estratega militar, estadista, gobernante, político, educador, entre otros saberes

Razones que nos llevan a aclarar que estas líneas están dedicadas exclusivamente a mostrar algunos momentos claves de su dimensión de luchador incansable por la paz.

(…) la paz es el deseo secreto de los corazones y el estado natural del hombre. Desde ese pensamiento martiano y de su ética, Fidel va asumiendo  tempranamente conceptos que estarán presentes en sus luchas futuras en defensa de la paz que lo convierten en un ser humano inigualable que está presente en la lucha que los cubanos y cada revolucionario del mundo llevan a cabo por alcanzar un mundo mejor.

Al convertirse en comunista utópico, primero, y en marxista-leninista después -como confesara en entrevista a Ignacio Ramonet- enriquece notablemente su pensamiento político, lo que le permitirá en su momento comprender mejor los  obstáculos que deberá vencer en el camino hacia la paz.

Al abrazar las iluminadas ideas del marxismo-leninismo, y teniendo siempre presente las enseñanzas de José Martí, profundiza en las causas que generan las injusticias, el hambre, la miseria, las desigualdades, la violencia y la explotación que sufre el pueblo cubano. Y por eso Fidel sueña, como deben hacerlo los políticos[3]. El Moncada, el Granma, la Sierra Maestra y el apoyo del pueblo hacen realidades sus sueños.

Desde el 1º de enero de 1959 Cuba es libre, independiente, soberana, debe ahora luchar por dejar de ser un pueblo de analfabetos, sin cultura, sin salud para todos. Para lo que tendrá que alcanzar el desarrollo económico y la igualdad social, meta que Fidel sabía que solo podía lograrse en un contexto de paz, de tranquilidad ciudadana y con la participación de todos; con la agravante de tener que enfrentar al imperio más poderoso de la historia, para lo cual había que prepararse para la guerra como única manera de impedirla.

Desde esta realidad cubana nuestro Comandante en Jefe logró desarrollar un pensamiento político en el que la paz está vinculada indisolublemente con el desarrollo y la justicia social como un principio irrenunciable, válido no solo para nuestra nación sino para cualquier lugar del mundo en el que los pueblos luchan por construir sus propios destinos.

Su primer viaje al extranjero después del triunfo de la Revolución lo realiza a Venezuela a finales de enero de 1959, y visita el Parlamento de Caracas, ocasión en que agradece el apoyo que el pueblo venezolano prestó a la lucha por la independencia de Cuba, además explicó las experiencias de nuestro país en la defensa de la paz: (…) Nosotros, por ejemplo, en Cuba hoy tenemos experiencias de cómo hay paz, hay orden. Porque  hablan de paz y orden; bueno, pues en Cuba nunca ha habido más paz y más orden que los que hay hoy sin policía y sin fuerza, porque es la paz que el pueblo quiere y el pueblo mantiene, y es el orden que el pueblo necesita y el pueblo mantiene.  Quizás fue esta la primera vez que el líder histórico de la Revolución cubana habló fuera de su país, sobre el tema tan sensible e importante de la paz.

No obstante, es en el escenario de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el 26 de septiembre de 1960, durante el histórico discurso que pronunció en nombre de Cuba, donde Fidel da a conocer elementos claves de su posición sobre la paz y sobre la política de la Revolución cubana contra la guerra y la carrera armamentista:

 (…) ¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra! (…) la guerra es un negocio. Hay que desenmascarar a los que negocian con la guerra, a los que se enriquecen con la guerra: hay que abrirle los ojos al mundo, y enseñarle quienes son los que negocian con los destinos de la humanidad. (…) luchemos por la paz y luchemos por el desarme.

A partir de ese momento Fidel utilizó todas las tribunas que le permitieran bregar por la paz, explicar nuevas ideas y conceptos que esclarecieran a los revolucionarios y a las masas populares la necesidad de luchar por la paz para todos los ciudadanos. Él, que se había convertido en un estudioso de los procesos revolucionarios que se desarrollaban en el mundo, y que al frente de su pueblo ganaba batalla tras batalla contra el feroz imperio que se empeñaba en derrotar a la Revolución, llegó a comprender que la paz no solo se defendía con firmeza, decisión y valentía, sino también con inteligencia.

Como expresión del vínculo entre la paz, la soberanía y la lucha política de los pueblos, el 15 de enero de 1963, afirmó: (…) ¡Queremos paz con derecho, con soberanía, y con dignidad! ¡Queremos paz sin renunciar a ser revolucionario, sin renunciar a la Revolución!

Al retomar el tema el 1º de Mayo de 1965, en la Plaza de la Revolución José Martí expresó: (…) Nadie quiere ni puede querer guerra; los pueblos desean la paz, vivir en paz, trabajar en paz, crecer en paz, desarrollarse en paz; los pueblos desean construir su felicidad, pero esa felicidad, ese derecho hay que conquistarlo inteligentemente.

Consciente del valor de las ideas como principal arma en la batalla contra el imperio más belicista de la historia, que constantemente sitúa al mundo al borde de una guerra nuclear, reiteraba la necesidad de sembrar en los pueblos ideas y conciencia, lo que él hacía con pasión e inteligencia.

Conocedor igualmente de que la lucha por la paz tenía que enfrentar también la poderosa maquinaria propagandista y de desinformación conque las grandes transnacionales de las comunicaciones envenenan las mentes de los ciudadanos en todo el mundo, participó directamente en muchos de los escenarios internacionales en que esa batalla se libraba.

En la ONU, los NO Alineados, el Grupo de los 77, las Cumbres Iberoamericanas, la CELAC, el CARICON  el ALBA-TCP y el Consejo Mundial de la Paz, entre otros, su voz fue siempre aglutinadora, defensora de las causas justas de los desposeídos del mundo, guía inspiradora para encausar la voluntad de los pueblos en sus esfuerzos por alcanzar y disfrutar una paz con dignidad y para todos.

De los tantos momentos en que su genialidad política brilló en defensa de la paz, citaremos tan solo cuatro de ellos: ONU, Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, Reunión Ministerial del Grupo de Los 77 y Cumbre Iberoamericana.

Organización de Naciones Unidas (ONU)

  • (…) Digamos adiós a las armas y consagrémonos civilizadamente a los problemas más agobiantes de nuestra era.
  • (…) No se puede hablar de paz en nombre de las decenas de millones de seres humanos que mueren cada año de hambre o enfermedades curables en todo el mundo. No se puede hablar de paz en nombre de 900 millones de analfabetos.
  • (…) Hemos venido a hablar de paz y colaboración entre los pueblos, y hemos venido a advertir que si no resolvemos pacífica y sabiamente las injusticias y desigualdades actuales, el futuro será apocalíptico.

Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (NOAL)

  • (…) Sin paz -estamos todos seguros de ello- no es posible el desarrollo, de la misma manera que sin desarrollo no sería posible la paz.
  • (…) No puede haber desarrollo si no hay paz, ni puede haber paz si no hay desarrollo para la inmensa mayoría de los pueblos de la Tierra.

Grupo de Los 77

  • (…) La paz y el derecho a una vida confortable y digna deben ser para todos.
  • Es un axioma que sin paz no habrá desarrollo, pero es también un axioma que sin desarrollo para las ocho décimas partes de la población mundial no puede haber paz.

Cumbre Iberoamericana

  • (…) La paz requiere de muchas cosas: paciencia, sabiduría, esperanza, justicia social, para adquirir toda la fuerza necesaria a fin de alcanzarla.

Entre los tantos aportes de Fidel en su incesante lucha por hacer prevalecer la paz como derecho y disfrute de todos, está el concebir esta batalla sin hacer concesiones de principios, sin que los pueblos tengan que renunciar a sus sueños de justicia social, sin claudicaciones, lo que se aprecia en las ideas siguientes:

  • (…) la defensa de la paz no puede ser una defensa pasiva, la prédica a favor de la paz no puede ser una prédica beatífica, ¡la paz a cualquier precio!, ¡no!
  • (…) la paz no se obtiene con debilidades, la paz se obtiene con la firmeza, la valentía y la decisión de los pueblos.
  • (…) Una paz con respeto, una paz con derechos, una paz con independencia     y una paz con seguridad para todos los pueblos del mundo, ¡esa es la paz por la que todos debemos luchar!

Nada escapa a la visión de Fidel sobre el enfoque integral que debe tenerse para combatir todas las actitudes que dañen los esfuerzos por que todos los seres y naciones del mundo vivan en paz. Él sabe, que después de la guerra, una de las más terribles y letales es el terrorismo; razón por la cual advierte:

(…) ¡Estamos y estaremos contra el terrorismo y contra la guerra! ¡Nada de lo que pase nos apartará de esa línea!  (…) Búsquese la paz en todas partes para proteger a todos los pueblos contra esa plaga del terrorismo.

Al reflexionar sobre el legado de Fidel, que nos deja un vasto y estratégico arsenal de ideas para continuar su lucha en pos de conquistar la paz para todos los seres humanos de nuestro planeta, es obligado afirmar su total vigencia aún en las complejas y peligrosas situaciones en que las oligarquías imperiales han colocado al mundo, teniendo conciencia de que habrá  paz para todos o no habrá paz para nadie, y conscientes también, como el propio Fidel dijera en reunión del Consejo Mundial de la Paz:

(…) la paz no es por sí sola la solución de todos los problemas. La paz es solo la condición primaria para poder volcar, consecuentemente, los colosales caudales de energía y recursos necesarios para que toda la humanidad, y no solo una parte de ella, pueda vivir en forma honorable, decente y decorosa.

                                             Agosto, 2020

*Jorge Lezcano Pérez. Licenciado en Ciencias Sociales, fundador del Partido Comunista de Cuba,  Fue Primer Secretario del Partido en La Habana y Vicepresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Actualmente entre otras funciones es colaborador del MOVPAZ.

Fidel, a Man of Peace

By Jorge Lezcano Pérez*

The universality of Fidel’s humanist ideas is recognized in every corner of the world, and he is known to be, above all, a man of peace. Naturally, in the process of historical development of humankind and of the peoples’ eternal struggle to obtain their full freedom, independence, sovereignty, dignity, and happiness, our Commander in Chief also stands out for his exemplarity as military strategist, statesman, ruler, politician, and educator, among other capacities.

These reasons lead us to clarify that the present lines are solely dedicated to present some key moments of his dimension as untiring peace fighter.

(…) peace is the secret desire of men’s hearts and their natural condition.1 Based on that thought of Martí and on his ethics, Fidel, from an early stage assumed concepts that remained present in the struggles he later waged in defense of peace, which turned him into an unequalled human being who is present in the struggle being carried out by Cubans and each revolutionary in the world to attain a better world.

By becoming, first a utopian communist and later a Marxist-Leninist – as disclosed in an interview with Ignacio Ramonet – he considerably enriched his political ideas, which timely granted him a better understanding of the obstacles he would have to overcome on the road to peace.

Having embraced the illuminated ideas of Marxism-Leninism, and always keeping in mind the teachings of José Martí, he delved deeply into the causes that generated the injustice, hunger, poverty, inequality, violence and exploitation endured by the Cuban people. And for that reason Fidel dreamed, like politicians should.2 The Moncada, the Granma, and the Sierra Maestra epics, together with the people’s support made his dreams come true.

On January 1, 1959 Cuba became free, independent, sovereign, and from that moment on it would have to struggle to cease being a country of illiterates deprived of culture and health for all. To do that it would have to attain economic development and social equality, a goal that Fidel knew could only be achieved in a context of peace, of civil tranquility, and with the participation of everyone; with the aggravating element of having to face the most powerful empire in history, which would require preparing for war as sole way of preventing it.

With this Cuban reality, our Commander in Chief succeeded in developing a political thought in which peace is inseparably linked with development and with social justice as inalienable principle, valid not just for our nation but for any place in the world where people struggle to build their own destiny.

His first trip abroad after the triumph of the Revolution was to Venezuela, in late January 1959. There he visited the Parliament of Caracas, and on that occasion he thanked the Venezuelan people for the support it had given to Cuba’s struggle for independence. He further explained the experiences of our country in defense of peace: “(…) For example, in Cuba today we have experiences of how there is peace, there is order. Because they speak of peace and order; well, in Cuba there was never more peace and more order than there is today, without police and without force, because it is the peace that the people want and maintain, and it is the order that the people need and maintain.”3 This was perhaps the first time that the historical leader of the Cuban Revolution spoke outside his country about such a sensitive and important theme as peace.

However, it was at the scenario of the United Nations Organization on September 26, 1960, during his historical address on behalf of Cuba, where Fidel disclosed key elements of his standpoint regarding peace and the policy of the Cuban Revolution against war and the arms race.

“(…) Abolish the philosophy of plunder and the philosophy of war will disappear! (…) War is a business. Those who make war a business, those who become rich with war have to be unmasked: it is necessary to open the world’s eyes and show the world the ones that make business with the fate of humankind. (…) Let us struggle for peace and let us struggle for disarmament.”5

From that moment on Fidel used all the tribunes that would allow him to struggle for peace, and explain new ideas and concepts to enlighten the revolutionaries and popular masses on the need to struggle for peace for all citizens. He, who had become a had intensely studied the revolutionary processes taking place in the world, and who was winning one battle after another against the fierce imperialism persisting in defeating the Revolution, achieved the understanding that peace was not only defended with firmness, decision and courage, but also with intelligence.

As expression of the link among peace, sovereignty and the people’s political struggle, on January 15, 1963 he stated: “(…) We want peace with rights, with sovereignty, and with dignity! We want peace without renouncing the revolutionary condition, without renouncing the Revolution!”5

Broaching the theme again on May 1, 1965 at Plaza de la Revolución José Martí, he said: “(…) No one wishes or may wish war; people want peace, to live in peace, work in peace, grow in peace, develop in peace; the people want to build their happiness, but that happiness has to be conquered intelligentl y.”6

Conscious of the value of ideas as main weapon in the struggle against history’s most warmonger empire, which constantly puts the world on the border of a nuclear war, he reiterated the need to sow ideas and conscience among the people, which he did with passion and intelligence.

Also knowing that the struggle for peace had to face the powerful propaganda and disinformation machinery employed by the large transnational communications corporations to poison the minds of the citizens throughout the world, he participated directly in many world forums where that battle was waged.

At the UN, the Non-Aligned, the Group of 77, the Iberian-American Summits, the CELAC, CARICOM, ALBA-TCP and the World Peace Council, among other forums, his voice was always unifying, defender of the just causes of the world’s dispossessed, inspiring guide to channel the peoples’ will in their efforts to attain and enjoy peace with dignity and for all.

From the many moments in which his political genius shone in defense of peace we will quote only four: the UN, the Summit of Non-Aligned Countries, the Ministerial Meeting of the Group of 77, and the Iberian American Summit.

United Nations Organization (UN)

  • “(…) Let us say farewell to arms and let us focus in a civilized way to the most stressing problems of our era.”7
  • “(…) It is not possible to speak about peace on behalf of the tens of millions of human beings who die every year of hunger or curable illnesses throughout the world. It is not possible to speak about peace on behalf of 900 million illiterates.”8
  • “(…) We have come to speak about peace and collaboration among the peoples, and we have come to warn that if we do not solve the present injustices and inequalities in peace and with wisdom, the future will be apocalyptic.”9

Summit of the Movement of Non-aligned Countries

  • “(…) Without peace – we are all sure of it – development is not possible, in the same way that without development, peace would not be possible.”10
  • “(…) There cannot be development if there is no peace, nor can there be peace if there is no development for the huge majority of the peoples of the Earth.”11

Group of 77

  • “(…) Peace and the right to a comfortable and worthy life should exist for everyone.”12
  • It is an axiom that without peace there will be no development, but it is also an axiom that there cannot be peace without development for eight tenths of the world population.13

Iberian-American Summit

  • “(…) Peace requires many things: patience, wisdom, hope, social justice, to acquire all the strength required to achieve it.”14

One of Fidel’s many contributions in his unceasing struggle to make peace prevail as right and enjoyment for all, is to have conceived this battle without making concessions of principles, without the people having to renounce their dreams of social justice, without abandoning their principles, which is perceived in the following ideas:

  • “(…) the defense of peace cannot be a passive defense; the preaching in favor of peace cannot be a beatific preaching; peace at any price: no!”14
  • “(…) peace is not obtained with weakness; peace is obtained with firmness, courage and the peoples’ decision.”15
  • “A peace with respect, a peace with rights, a peace with independence, and a peace with safety for all peoples of the world: that is the peace we must all fight for!”16

Nothing escaped Fidel’s vision of the comprehensive approach that must exist to combat all attitudes that endanger the efforts to enable all human beings and world nations to live in peace. He knew that the war would be followed by one of the most terrible and deadly plagues: terrorism, and for that reason he warned:

“(…) We are and will be against terrorism and against war! Nothing will make us stray from that line!17 (…) Search for peace everywhere to protect all peoples against that plague of terrorism.18

When reflecting on the legacy of Fidel, who left us a vast and strategic arsenal of ideas to continue his struggle to conquer peace for all human beings in our planet, we must underline its full applicability even in the complex and dangerous situations in which the imperial oligarchies have placed the world, with the consciousness that there will be peace for all or no peace for anyone, and also conscious, like Fidel himself said at a meeting of the World Peace Council:

“(…) peace by itself is not the solution to all problems. Peace is only the primary condition to be able to apply consequently the huge volumes of energy and resources required to enable all humankind and not just a part of it to live in an honorable, decent and decorous way.”19

August, 2020

*Jorge Lezacno Pérez. Bachelor in Social Sciences. Founder of the Communist Party of Cuba. He was First Secretary of the Party in Havana and Vice President of the National Assembly of People’s Power. Nowadays, he is Collaborator of the MOVPAZ.

[1]Valdés Galarraga, Ramiro. Diccionario del pensamiento martiano. Ciencias Sociales Publishing House, Havana, 2007, p. 508.

2Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet, Tercera Edición, Publications Office of the Council of State, Havana, 2006, p. 140.

3Susi Sarfati, Salomón. Diccionario de Pensamientos de Fidel Castro. Second revised edition. Editora Política,  Havana, 2016, p. 319.

4 Address by Commander Fidel Castro Ruz, Prime Minister of the Revolutionary Government, at the Parliament of Caracas, Venezuela, on January 24, 1959. Stenographic version of the Prime Minister’s Offices.

5 La Revolución cubana 1953-1980. Selection of Readings 2. Félix Varela Publishing House, Havana, 2002, pp. 150, 157, 158.

6 Susi Sarfati, Salomón. Diccionario de Pensamientos de Fidel Castro. Second edition, revised and enlarged,

Editora Política, Havana, 2016, p.304.

7Creach Corrales, Pedro. Fidel Castro Ruz. Pensamientos. Thematic selection. Enlarged edition. La Gráfica en la Comunidad, abril de 2017, p.188.

8 Ibídem.

9 Ibídem.

10 Ibídem, p. 189.

11 Ibídem.

12 Susi Sarfati, Salomón. Diccionario de Pensamientos de Fidel Castro. Second edition, revised and enlarged, Editora Política, Havana, 2016, p. 306.

13 Creach Corrales, Pedro. Fidel Castro Ruz. Pensamientos. Thematic selection. Enlarged edition. La Gráfica en la Comunidad, April, 2017, p.189.

14 Ibídem.

15 Susi Sarfati, Salomón. Diccionario de Pensamientos de Fidel Castro. Second edition, revised and enlarged, Editora Política, La Habana, 2016, p. 306.

16 Susi Sarfati, Salomón. Diccionario de Pensamientos de Fidel Castro. Second edition, revised and enlarged, Editora Política, Havana, 2016, p. 304.

17 Ibídem, p.306.

18 Creach Corrales, Pedro. Fidel Castro Ruz. Pensamientos. Thematic selection. Enlarged edition.. La Gráfica en la Comunidad, April, 2017, p.190.

19Ibídem.

20 Ibídem.

21Susi Sarfati, Salomón. Diccionario de Pensamientos de Fidel Castro. Second edition, revised and enlarged,Editora Política, Havana, 2016, p. 305.

Una respuesta to “Fidel, un hombre de Paz”

  1. Fidel, einen Mann des Friedens, – Schweizerische Friedensbewegung Says:

    […] 94 Jahren. Den Artikel (Englisch) finden Sie hier. Der Originaltext auf Spanisch ist auf folgender Seite zu […]


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